21 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Lo que le responden sin piedad a Teresa Rodríguez por animar a los "okupas"

Teresa Rodríguez

Teresa Rodríguez

La lideresa de Adelante Andalucía se posiciona a favor de los abusos y recibe las respuestas más contundentes, sonrojantes y divertidas que se recuerda en mucho tiempo.

 

 

En pleno debate nacional sobre cómo acabar con la "okupación", un fenómeno que acumula al menos 7.000 casos oficiales al año, la lideresa de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ha dado el cante nada jondo poniéndose de lado de los abusos.

Lo ha hecho desde el perfil en redes de Anticapitalistas, la corriente escindida de Podemos que en su tierra adopta el nombre de Adelante Andalucía, haciendo suyos los consejos jurídicos de un "especialista" que sostiene cosas como ésta: "La ocupación es un derecho, no un delito".

Lo hace con matices, sí, pero ninguno del peso suficiente como para disipar el hedor a postureo antisistema, a blanqueo de caraduras y mafias que hacen negocio coartando el derecho a la propiedad de terceros, indefensos a menudo por una legislación insuficiente que, demasiado a menudo, consolida la posición del asaltante y produce un martirio al asaltado.

 

Eso sí, si las redes fueran un tribunal, la sentencia contra Rodríguez, pareja del no menos controvertido alcalde de Cádiz, Kichi González, sería condenatoria de manera casi unánime. Y descarnada, como es el caso de la tuitera del momento, Liusivaya:

 

 

En la semana en que arrasó el caso de una reportera de Telecinco víctima de una ocupación que la dejó en la calle a ella y a su bebé; la dirigente andaluza ha tenido mal ojo para dejar que su partido lance un flotador a los abusones, que tampoco necesitan blanqueamientos tan impúdicos para hacer de las suyas con infinito impudor. Y menos cuando tu pareja ya ha dado el cante esta misma semana arremetiendo contra el Rey Juan Carlos y quitándole su nombre a un plaza:

 

 

Y claro, no podía faltar quien relaciona el mensaje externo de todos estos políticos con su situación personal, tan a menudo alejada de lo que predican para los demás, con la pareja de Pablo Iglesias e Irene Montero como emblema de esa hipocresía: de defender los escraches más violentos a denunciar a un vecino de Galapagar por un megáfono. Y todo ello mientras mejoran su estatus de vida con la misma velocidad con la que se deteriora el del común de los mortales:

 

 

Para estar todo el día sufriendo por el pueblo, hay que ver lo bien que se les ve a todos. Deben ser los nervios.

Comenta esta noticia