24 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Al Barça le crecen los enanos: la última le llega de un ex muy reciente

Setién, sentado en el banquillo del Fútbol Club Barcelona.

Setién, sentado en el banquillo del Fútbol Club Barcelona.

Quique Setién llevará al Barcelona a los tribunales después de que hasta ayer no le notificaran que había sido destituido y de que no le vayan a pagar el año que le quedaba de contrato.

No gana para disgustos el FC Barcelona, o más bien, quienes lo malgobiernan desde hace 5 años. La recogida de firmas para solicitar una moción de censura ha sido todo un éxito y, si se comprueba su validez, un referéndum entre los socios podría acabar con la presidencia de Bartomeu antes de tiempo. 

Luego está el terreno deportivo, con lo que ya todos sabemos que sucedió con Leo Messi, con quien, por cierto, aún no ha hablado el presidente, con la salida que nunca llega de Luis Suárez y con algún que otro fichaje difícil de comprender. Y todo ello, con las arcas blaugranas llenas de telarañas y observando con el rabillo del ojo cómo el Real Madrid ha ingresado ya más de 120 millones de euros por traspasos y se ha quitado de encima hasta a Bale. 

Pero la última ha llegado con Quique Setién. El técnico cántabro fue despedido del Barcelona después de la humillante noche de Lisboa ante el Bayern, pero hasta ayer, nadie del club se lo había comunicado legalmente. Además, Setién había firmado por dos temporadas, por lo que solicita íntegro (está en todo su derecho) el sueldo de esa segunda campaña que ahora ya no podrá dirigir. 

El Barça, sin un duro, prefirió el silencio y ha sido el propio técnico cántabro, y sus tres ayudantes, los que han tenido que salir a la luz a través de un duro comunicado en el que cuentan la realidad de los hechos.

 

En el comunicado, Setién cuenta, sorprendido, que a sus tres ayudantes les acaban de comunicar una "futura reubicación" en el Fútbol Club Barcelona y anuncia que ha puesto el asunto en manos de sus abogados. Aunque en el club culé todo es posible, se supone que pronto habrá reunión para cerrar un acuerdo, pero Setién, con toda la razón del mundo, parece inflexible. 

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