21 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Torra o la donosura de una raza “limpia, noble y culta”

Aunque el nuevo ‘president’ trata de obviar la oscura sombra xenófoba y supremacista que proyecta, sus soflamas sobre la superioridad de Cataluña le someten a un continuo examen.




 

Lo ha vuelto a hacer este fin de semana, promocionando en público la idea de que hay que "atacar" a España". Algunos, olvidadizos, se han sorprendido del tono de Quim Torra, pero ésta siempre fue su línea argumental habitual, desde su más tierna juventud.

"Ante tanto nacionalista de regional preferente, catalanistas al baño maría, tibios y sensatísimos, masoquistas de España en la que se dan una vez y otro, aquí hay gente que ha dicho basta y, cada uno a su manera, combate por unas ideas y un país. Gente que ya se ha olvidado de mirar al sur y vuelve a mirar al norte, donde la gente es limpia, noble, libre y culta. Y feliz".

 

Ésta es una de las soflamas con las que Quim Torra señalaba las diferencias insalvables entre la Cataluña superior y la mediocridad del resto de España. Pero tiene muchas más contra España y especialmente contra los españoles, “bestias con forma humana”, frente a la excelencia de los catalanes. Y aunque el nuevo president de la Generalitat pretenda mirar a otro lado, estas expresiones de resentimiento racial le van a perseguir, poniendo de principio el punto de mira en su propio aspecto.

Cuesta no confundir a Torra con un señor de Talavera de la Reina o de Arenas de San Pedro pero él insiste en la diferencia catalana

Aquí le tenemos, en una entrevista con unos de los medios oficiales del separatismo. Y cuesta encontrar en su semblante y su pose anodinas y vulgares (frente despejada, cabellera en retroceso, mirada perezosa, labios contraídos, nariz roma, inclinación lastimera…) una brizna al menos de la “raza superior” catalana.

“Se puede considerar al español como un elemento de raza blanca en franca evolución hacia el componente racial africano-semítico”, aclaraba el abogado y escritor. Pero, se insiste, viéndole cuesta no confundir a Torra con un señor de Talavera de la Reina, de Arenas de San Pedro o de Alcalá de Guadaira. La supremacía catalana, en fin, no ha dejado una huella apolínea en su palmito. Qué le vamos a hacer

"Peligroso"

Otra cuestión es la barrera intelectual. “El coeficiente de inteligencia de un español y un catalán, según las estadísticas publicadas por el Ministerio de Educación y Ciencia, da una clara ventaja a los catalanes”, escribía Torra en otro de sus artículos. Habrá que revisar esas estadísticas. Pero aseguran quienes conocen bien al sucesor de Puigdemont que es persona muy culta. Y eso sí que lo hace peligroso.

Una persona cultivada que se abraza a causas que apelen al sectarismo y a la exclusión más extremos, termina convirtiéndose en un visionario fanático. Y como tal, capaz de la mayor barbarie.

 

 

Una sobrecogedora escena de la película La lista de Schlinder  acertó a retratar con toda su brutalidad tan vesánica paradoja: mientras las milicias de las SS asesinan en mitad de la noche a los vecinos de un bloque de pisos en el gueto de Cracovia, un oficial se acomoda en una habitación y empieza a tocar un piano con singular destreza. Entonces se asoman otros dos oficiales y se preguntan, entre los gritos y las ráfagas de disparos, “¿Bach o Mozart?”.

Ojalá que Torra se quede solo en presumir de formar parte de una raza “limpia, noble y libre”, y no acabe preguntando “¿Granados o Mompou?”, en mitad del desastre.

 

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