10 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez utiliza al Rey Felipe y su buena voluntad para presionar a Casado

El Rey en uno de sus múltiples encuentros, con el presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia

El Rey en uno de sus múltiples encuentros, con el presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia

Ha multiplicado sus contactos en las últimas semanas, algunos con sectores sociales y empresariales pero otros de alta carga política y diplomática. El presidente lo ha visto claro.

Gabriel Rufián se reunió este viernes con Pedro Sánchez en el marco de la ronda de contactos que el presidente ha abierto para esa "mesa de reconstrucción" y se lo dijo muy claro: con el PP y Vox, a ninguna parte. Lo que tiene que hacer Sánchez, a juicio del portavoz de ERC, es dejar de invocar unos nuevos Pactos de la Moncloa e invocar, por contra, la mayoría de la moción de censura contra Mariano Rajoy. Aquella con la que empezó todo. 

El presidente siguió con sus encuentros telemáticos sin una propuesta clara a sus interlocutores -Bildu entre ellos- y con la sensación, cada vez más extendida, de que en la política española hay elementos que son como el agua y el aceite aun en estas circunstancias. Unidas Podemos es incompatible con el PP de la misma forma que Vox lo es con ERC o el PNV y Ciudadanos con Bildu o la CUP.

La reunión más esperada, la de Sánchez y el líder de la oposición, se producirá finalmente este lunes a las once de la mañana, en medio de un profundo escepticismo y desconfianza de Pablo Casado. Por más que la ministra portavoz, María Jesús Montero, se jactara el jueves de que el pacto "avanza y está cada vez más cerca". 

El encuentro de Sánchez con el Grupo Parlamentario Plural.

 

El líder del Ejecutivo, asesorado por Iván Redondo, trabaja en un diálogo a tres bandas desde el que ir acorralando al principal partido de la oposición: con las fuerzas políticas por un lado, con las comunidades y ayuntamientos por otro y, en tercer lugar, con empresarios y sindicatos. Y en ese planteamiento ha entrado en escena también Felipe VI

Desde que se decretó el estado de alarma, el Rey ha mantenido una intensísima agenda de contactos, amén de haber despachado con casi todos los ministros del Gobierno por separado. Con algunos, varias veces. 

Algunas de esas videoconferencias han tenido un carácter marcadamente social, con sectores afectados por esta crisis sanitaria, económica y social o que están jugando un papel determinante en ella: desde los olivareros andaluces a los empresarios del sector turístico, pasando por los responsables de distintos hospitales de toda la geografía española, los de Renfe y Correos, la patronal del transporte por carretera, diversas juntas de cofradías de Semana Santa, el presidente de la Federación Española de Banco de Alimentos, los responsables de varias cooperativas agrarias, Cruz Roja Española, el Comité Español de Personas con Discapacidad...

Pero otros han tenido un trasfondo mucho más político y diplomático. Felipe VI ha mantenido conversaciones y viodeoconferencias con el secretario general de la ONU, el director de la OMS, el Rey de Marruecos, la Reina Isabel II, el presidente de Estados Unidos, el de Portugal, el de Alemania, el de Austria, el vicepresidente del Banco Central Europeo (el español Luis de Guindos), el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el de las Cámaras de Comercio, entre otros. 

Todo bajo la atenta mirada de Moncloa, que también fue la que supervisó el mensaje que el monarca dirigió a la nación el 18 de marzo, hace ya un mes. Sánchez ha entendido rápido que el empeño de Felipe VI en ganarse el sueldo y la consideración de los españoles es una baza muy poderosa para sus intereses. 

En el PP empiezan a maliciarse que el presidente está utilizando al Rey Felipe para empujar a Casado hacia un pacto de Estado como José Luis Rodríguez Zapatero -recuerdan- utilizó al Rey Juan Carlos para hacerlo con Mariano Rajoy en los primeros meses de 2010. Cuando el entonces jefe del Estado incluso se reunió en Zarzuela con los secretarios generales de UGT y CCOO, en una fotografía conjunta inédita hasta la fecha. Aunque de poco sirvió para atraer al PP a nada.

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