La ciudad no es para mí. Camps en la campaña

Cuando escribo, en el día mundial del reciclaje, conocemos los nombres de presidenta de parlamento y presidente de senado. Joan Lerma definitivamente olvidado.

Hace tiempo que me malicio -y compruebo en la práctica- que cada vez que el PSPV o Compromís se ven en apuros, aparece en escena Paco Camps a socorrida llamada, tal vez producto de raras psicopatías, de algunos jueces y fiscales, esos que el director de ABC calificó con gracia y acierto “de gatillo fácil”. Por que lo difícil, al parecer en estos tiempos mediáticos, es que sus señorías resistan la tentación del audio, del vídeo, del plató, del directo, del estar en misa y repicando o en el plato y las tajás que dice el menor de mis nietos.

La jueza de gatillo fácil ya introdujo al presidente Camps en la campaña con su inaudita instrucción final, hasta provocar el anuncio por el damnificado de una más que justificada querella.

Ahora salta el fiscal retirando la acusación. Y digo salta, tal vez contagiado por el salto de su antecesor a la Sala del TSJ. No sé si inusual o inédita … o ambas cosas. El perejil de todas las salsas judiciales estrena cocina.

Harían bien González Pons y María José Catalá -acertado lo de su sentido común- ambos en su día impulsados y cercanos a Camps en labores de gobierno, en aceptar el envite de los jueces, la ida y la venida de este asunto, para recordarle sin ambages y con la lealtad que merece. O así se lo parece a este pobre opinador.

Como haría rebién el alcalde -hay que ver la afición que le ha cogido al Parque Central que otrora llegó a ridiculizar en tiempos de Rita Barberá- disculpándose por haber afirmado antes de empezar la campaña lo que ahora contradice la fiscalía. No lo hará. Acaba de decir que la Casa dels Bous iba a ser derribada por el plan anterior … La mentira elevada a la categoría de proclama electoral es, precisamente, el desmentido ontológico de la fingida adscripción a la cultura que pretende con su póstuma revolución.

Cuando escribo, en el día mundial del reciclaje, conocemos los nombres de presidenta de parlamento y presidente de senado. Joan Lerma definitivamente olvidado. ¿Podremos asistir alguna vez, de nuevo, a una política ajena a los gestos mediáticos? ¿O al menos que no sólo sea eso? Puestos a la nostalgia voy a acabar añorando hasta la etapa tecnocrática ante tanta gamberrada permanente.

Ya me ocupé de los carteles, eslóganes, consignas y diseños, todos en clave sentimental y derivadas de un culto por lo personal rayano en lo enfermizo. La abuelita bondadosa, el empresario altivo, el joven precoz, el universitario listillo, el musulmán integrado, el hippy y la punk, el del selfie o el del parapenting. Las bajas y tardías pasiones de Carmena y Errejón … A ver quién da más … en estulticia.

He querido distinguir entre la letra pequeña de los programas para Valencia, más allá de lo estrafalario de magas y megas, de rotondas carrileras y retrasos o atascos de autobuses y ambulancias, para comprobar que los que pretenden repetir prometen hacer lo que no han hecho, los que quieren estrenarse –y parecen bien situados en la casilla de salida- vacilan en exceso, y los que quieren volver -obviamente renovados- adolecen de rotundidad, y renuncian a lo mejor de su legado, a la visibilidad de sus logros, a la exhibición de su solvencia, como en una continua actitud de penitencia autoinfligida.

Los votantes, sépase, en los tres casos, somos más decididos.

Y Venezuela en el corazón.

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