22 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los 30 segundos del verdadero Jordi Sánchez, el preso que quiere ser president

Jordi Sánchez, junto a Jordi Cuixart, en la Diada de 2016.

Jordi Sánchez, junto a Jordi Cuixart, en la Diada de 2016.

En círculos judiciales ya se está deslizando que por mucho que Puigdemont y ERC lleguen a un acuerdo sobre el presidente de la ANC, Llarena no le permitirá salir de la cárcel al Parlament.

Junts per Catalunya y ERC tienen ya al sustituto de Carles Puigdemont, o eso parece. El acuerdo que en teoría van a presentar en las próximas horas está encabezado por un nombre, el de Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Sin embargo, la sola posibilidad de que el preso Sánchez participe en una hipotética sesión de investidura es una decisión que está únicamente en manos del juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena.

Y Llarena considera a Sánchez uno de los cerebros del procés. Hasta en tres ocasiones ha denegado su libertad provisional apelando a la gravedad de sus actuaciones y al alto riesgo de que reincida en los delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos.

Y es que los investigadores de la Guardia Civil consideran que Sánchez es uno de los impulsores del órdago independentista ilegal. Y que el disparó de salida del golpe de Estado contra la Constitución lo efectuó el líder de la ANC en septiembre de 2016, durante su discurso en la Diada del 11 de septiembre. 

"Hemos vuelto a llenar las calles, las plazas, las ramblas, los parques de este país. Hemos vuelto a hacer historia. Los de siempre nos querían silenciar y nosotros hemos vuelto a salir", arengó a los asistentes. Y, a partir de ahí, ya no se anduvo con ambigüedades.

"No hay más unidad que la unidad del pueblo. Estamos aquí para decir de una vez que queremos la República", clamó. "Los demócratas escogemos antes una urna que un tribunal. Estamos con el presidente Puigdemont, el vicepresidente Junqueras y la presidenta Forcadell", prosiguió.

Y dado que Forcadell estaba ya en el punto de mira del TC por las llamadas leyes de desconexión, Jordi Sánchez le lanzó este mensaje tan inequívoco. "Vuelvo a pedir a la presidenta Forcadell que si el Tribunal Constitucional tiene el atrevimiento de inhabilitarla, ella en la dignidad que representa vuelva a entrar en el Salón de Plenos del Parlament para dar continuidad al trabajo de nuestro Parlament". Estas son las credenciales  del candidato que el independentismo quiere llevar a la Generalitat. 

De hecho, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha echado un jarro de agita fría a las expectativas de Sánchez al asegurar que ve "difícil pensar en un presidente de una comunidad autónoma que esté en prisión y que no pueda ejercer sus funciones".

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