23 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Frente a los populismos, libertad

Santiago Abascal

Santiago Abascal

El populismo de derechas no es compatible con la visión liberal del PP, a juicio de la autora de esta Tribuna, diputada popular en la Asamblea de Madrid.

 

Lo tenía casi todo en contra y salió ganador. Al menos para cualquiera que se defina liberal. Me refiero al presidente del Partido Popular, Pablo Casado. Porque hizo lo que habría hecho cualquier amante de la libertad: decir no a los populismos, independientemente de que sean de izquierdas o de derechas.

El populismo de derechas, jamás fundamentado en la razón sino en la apelación a las emociones, basa su acción política, como el populismo socialista, en hacer un diagnóstico sencillo de los acontecimientos, buscando para todos los males un único enemigo, encarnación de todos los vicios, del Mal. Es lo que los populistas consideran el “no pueblo”.

Ellos, sobra decirlo, son la “voz del pueblo”. Cargan su discurso de ira, en el sentido de Sloterdijk quien señala que los principales bancos de ira de la Historia son el comunismo y el fascismo, en el repudio del que consideran enemigo.

 

Lo hacen identificando al “no pueblo” con aquellos que le impiden el cumplimiento de sus objetivos, la unidad de destino en lo universal, que decía Jose Antonio Primo de Rivera.  La peligrosa alianza entre el idealismo y el resentimiento, presente en Europa desde la Revolución Francesa, se encuentra siempre presente en el populismo. Un populismo que ofrece soluciones sencillas y falsamente democratizadoras con el regreso a una Gemeinschaft o sociedad creada a su imagen y semejanza.

El populismo de derechas jamás está fundamentado en la razón, sino en la apelación a las emociones

El populismo de derechas es antiliberal, estatista y conservador y bebe de la Nueva Derecha europea, heredera de los conservadurismos nacionalistas. De ahí que sea antieuropeísta, aunque simule reivindicar el espíritu de los Tratados de Roma que dieron origen a la Unión Europea.

Frente al “no pueblo”, el líder populista de cualquier ideología, representa la bondad, la solidaridad, la valentía, laboriosidad, honradez. Es el líder redentor, carismático, mesiánico cuya imagen es un compendio de virtudes. Es la “voz del pueblo” frente al “no pueblo”. 

Polarizar

Su discurso es emocional, sencillo y violento. Necesita polarizar la sociedad. Un tipo de liderazgo propio del paternalismo antiguo que considera menores de edad a las personas. Y victimista, ya que necesita convencer a la opinión pública de que sus oponentes le tienen miedo y por eso lo arrinconan. En su discurso subyace el mismo odio que se usó como motor para la lucha de clases.

El Partido Popular, liberal y europeísta, no podía apoyar la moción de censura de Vox. Debía de presentar un proyecto propio, liberal, moderado, que genere ilusión en los millones de españoles cansados de enfrentamientos. Algo que ayer hizo Pablo Casado.

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