16 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un exsenador del PP da todas las claves sobre el portazo de Sánchez a Iglesias

Hay muchas y muy variadas explicaciones acerca de por qué no ha fructificado el acuerdo entre PSOE y Podemos pero un político muy cercano a los populares ha ido ahora un paso más allá.

A vueltas veraniegas con la fallida investidura de Pedro Sánchez, este lunes comienza la semana fuerte desde su tribuna en ABC el exsenador del PP Juan Van Halen recurriendo a la mítica frase: "Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible", un pleonasmo que ha recobrado actualidad política estos días.

Y es que a su juicio, "las exigencias de Pablo Iglesias no podían ser y además eran imposibles. Y no porque el presidente en funciones se cerrase a entregar parcelas de influencia con tal de seguir residiendo en La Moncloa, sino, sobre todo, porque desde relevantes terminales de la seguridad y del poder, no sólo autóctonos, alertaban sobre el riesgo global de atender las demandas del neoleninismo".

En este sentido recuerda que "ya en 2016 el líder de Podemos pidió a hipotéticos socios de Gobierno una vicepresidencia y varios ministerios, con el control de organismos como el CNI, el CIS y RTVE. Entonces demostró cierta ingenuidad de párvulo que revivió durante la última fracasada investidura". 

Vamos, incide, que "no es preciso tener memoria; internet ofrece una acumulación de evidencias; se multiplican testimonios de Pablo Iglesias y de sus colaboradores".

A saber, "entre otros asuntos graves que afectan al independentismo, tratarían de dar la vuelta a la Constitución para desembocar en un cambio del llamado por ellos "régimen del 78", con la abolición de la Monarquía parlamentaria. La impetuosa candidata a una vicepresidencia manifestó en su día el destino que deseaba al Rey: "la guillotina".

En cuanto a la exigencia de la UE a España de que haga ajustes, "Iglesias ya declaró que sus demandas hay que incumplirlas, en lo que coincide con las recientes declaraciones de una diputada gallega, parece que frustrada ministrable: "Si soy ministra no haré caso al FMI ni a la UE", mientras Sánchez conseguía un puesto en la pedrea europea para Borrell y aspira a colocar en el FMI a Calviño. Ya vemos que el tren de Iglesias y los suyos circula por otra vía".

Entre otras cosas, Juan Van Halen enumera que "en internet encontramos fotos de Iglesias y de su adjunta parlamentaria y pareja en despachos con fotografías de Lenin y Stalin, respectivamente, y con carteles "Resiste Nicolás" bajo una imagen de Maduro". Y sin buscar demasiado escucharemos en su voz el testimonio de cómo se emocionó cuando un policía fue apaleado en una manifestación". 

Por no hablar de cómo sentará a los "guardiaciviles que custodian su lujosa dacha de Galapagar" otra perla de Iglesias: "El servicio de orden no sólo está para repeler una agresión fascista, está para defenderse de la Guardia Civil, esa institución burguesa que protege los intereses de la clase dominante".

Un personaje así, concluye, "cuyos hechos contradicen sus proclamas, que reiteró su coherencia de seguir viviendo en su barrio, que despotrica contra la casta, ya su casta, no es fiable. Y sus amigos por esos mundos no aportan confianza".

No es solo su opinión, "lo opinan cancillerías europeas y de más allá".

Por eso deja una pregunta en el aire: "¿Cuánto tardarían en llegar a Irán, Venezuela, o no se sabe adónde temas sensibles de los ministerios, incluso del Consejo de Ministros? Al menos es un temor. O un riesgo".

Sea como fuere, Juan Van Halen lo tiene claro: "El interés de Iglesias por entrar en el Gobierno, primero él mismo, luego personas cercanas, responde a un agobio de supervivencia. Su proyecto es cada vez más débil y su liderazgo está cada vez más cuestionado. Le acucia tener algo que repartir a los leales". 

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