"¡Pues ya está!"

La frasecita de marras, pronunciada por un Sánchez en estado puro, vaya que fue una chulería y un rasgo propio de su crónico narcisismo, de su peligrosa deriva totalitaria

Tomo prestada la frase de quien, a fecha de hoy, sigue siendo candidato y presidente en presunciones (más información esta noche) para encabezar el artículo que tiene el honor de ver la luz en jornada tan trascendental para España.

La frasecita de marras, pronunciada por un Sánchez en estado puro, a propósito de la Fiscalía General del Estado, es muy probable que resultara fruto del cansancio. Como confesó en la Sexta antes de que el conductor del programa le sirviera en devota bandeja un “perdón, lo siento” para que asintiera como un niño regañado.

Veremos cómo nos pronunciamos hoy, que no será por falta de pronunciamientos en cuatro años. Para que insistan algunos en “anomalías democráticas” -mira que son cursis-. ¡Si no paramos de votar!

Es más que probable, porque el cansancio provoca debilidad, y la debilidad cierta desnudez que nos hace vulnerables. Ya no se lucha por fingir, ya no se esfuerza uno por decir y pensar de manera diferente, o decir distinto según cuando o según dónde. Se baja la guardia y aflora el instinto, la verdad al fin y al cabo. Vaya que fue una chulería y un rasgo propio de su crónico narcisismo, de su peligrosa deriva totalitaria.

Lo que no impidió que su vicepresidenta, que es menos boba de lo que aparenta (pregunten a sus colegas universitarios), la señora Calvo, le calificara, para no disculparse, como “el gran aclarador”. ¡Olé su gracia!

Pues sí, pues ya está. Veremos cómo nos pronunciamos hoy, que no será por falta de pronunciamientos en cuatro años (tres veces en lo que va de 2019). Para que insistan algunos en “anomalías democráticas” -mira que son cursis-. ¡Si no paramos de votar!

Tal vez los españoles estemos cansados también. Y también nos abandonemos a lo más sencillo y natural, a no oponer resistencia ni fingir ideales prestados o inculcados, a dejar de comulgar con ruedas de molino.

He leído, y deseo que así sea, que no se quedará la gente en casa este domingo. Cansados, cansados de tanta ineficacia, de tanta impostura, de tanto cinismo, los españoles estamos, sin embargo, votando. Con hastío, con hartazgo, con desidia tal vez, pero con sentido de la responsabilidad.

Me niego a pensar que al resultado de hoy suceda el inicio de un nuevo espectáculo de irresponsabilidad protagonizado por los elegidos. Viejos o nuevos. No votamos autonómicas en la Comunitat, aunque es obvia la repercusión en el equilibrio inestable de fuerzas en su Govern. Vamos a ver si aciertan las previsiones más compartidas.

Ribó podría usar el escueto “perdón, lo siento” por sus tabernarias y machistas palabras dirigidas a María José Catalá, en sesión plenaria para más inri.

Me ha parecido ver muy sonriente a Ribó -que ya tiene cuñado con nombre propio- junto a Errejón, pese a que no parece que vaya a rentar mucho a Compromís su desafección por Unidas Podemos. Otro, por cierto, que podría usar el escueto “perdón, lo siento” por sus tabernarias y machistas palabras dirigidas a María José Catalá, en sesión plenaria para más inri.

Ha rectificado, al parecer, la policía del Reino Unido y tramitará la euroorden de la golpista Ponsatí. Pues, ya está. Una buena noticia del ignominioso procés. Espero que no se arrepientan con un “perdón lo siento”.

Como habrán visto, en un día tan importante para España, Sánchez me ha salvado el artículo. Que Dios nos coja confesados.

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