10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La primera mentira de Sánchez quema el motor de su Peugeot nada más arrancar

Sánchez ante Évole.

Sánchez ante Évole.

El exlíder del PSOE denunció en La Sexta una conspiración de los poderes económicos para impedir un "gobierno progresista". Pero su bombazo ha acabado estallándole en las manos muy pronto.

A estas alturas Pedro Sánchez ya debe de estar recorriendo España en su Peugeot 406 para, como le dijo a Jordi Évole este domingo, comprobar si la piscina tiene agua y poder zambullirse en una nueva lucha por la Secretaría General del PSOE.

Pero su entrevista en Salvados ha dejado tras de sí una enorme polvareda que tardará en disiparse. No porque se postulara nuevamente a liderar el partido, ni porque acusara a Susana Díaz y Felipe González, sino por la conspiración del Ibex 35 y Prisa que denunció en La Sexta para impedir un "gobierno progresista" del PSOE y Podemos.

Un bombazo que, por cierto, a Pablo Iglesias y los suyos les ha faltado tiempo para aprovechar, obviando el hecho de que en marzo tuvieron en su mano investir a Sánchez presidente tras el acuerdo de éste con Ciudadanos y no lo hicieron. 

Sin embargo, el ataque de Sánchez a Juan Luis Cebrián, César Alierta y otros grandes empresarios de los que no dio nombres -"no es mi estilo", afirmó- se le ha vuelto en contra más pronto que tarde. 

Porque sólo unos minutos después Ana Pastor sometió las declaraciones de Sánchez a la sección Maldita hemeroteca y éste salió abrasado. Resulta que hace sólo seis meses negaba haber sido presionado por los poderes económicos.

El Objetivo emitió dos correspondientes a un foro de El Mundo en el que participó el entonces líder del PSOE el pasado mes de mayo. El periodista Carlos Segovia le preguntó por esas supuestas presiones a las que Sánchez había hecho alusión por primera vez en diciembre de 2015 y él contestó contundente: "Creo que he demostrado que soy un político que hace lo que dice. Soy muy transparente y hablo bastante claro. A mí no ha habido ningún poder económico que me haya presionado. Tengo que decirlo, no ha habido nadie que me haya presionado".

Segovia le insistió, puesto que estaba contradiciéndose a sí mismo, y el socialista replicó: "Yo no tengo constancia de haber dicho eso. Y además si en algún momento dado eso se ha trasladado quiero decir que no es cierto, lamento que haya habido ese equívoco porque yo desde luego no he visto en ningún poder económico, de hecho no lo hubiera aceptado, el que se me hubiera sometido a una presión sobre qué hacer con los votos del Partido Socialista".

Menuda forma de echarse a la carretera.

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