20 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PNV ya se teme lo peor: Otegi de lendakari con el apoyo del PSOE y Podemos

Íñigo Urkullu, lendakari

Íñigo Urkullu, lendakari

El enfado en los nacionalistas es inmenso y la desconfianza se ha instalado, quizá de manera ya definitiva aunque todos disimulen. Bildu, detestado por el PNV, es la razón.

"A Bildu le dan igual los presupuestos. Lo que les importa son los traslados y que suelten a los presos". Quien así se explica a este periódico en una de las figuras más relevantes del nacionalismo vasco en las últimas tres décadas. "No se entiende que Sánchez se entienda con ellos", añade, resumiendo la estupefacción general en el PNV.

Y algo más: la sensación, cuando no certeza, de que Sánchez hará con Urkullu, llegado el caso, lo que los de Urkullu hicieron con Rajoy: echarle por la ventana, políticamente, con pactos alterrnativos a los que tenían firmados. 

El PNV cree ahora que eso ha cambiado, por mucho que el PSOE diga aquello de "no es lo que parece", y que una fecha empezará a decantarlo: si tras el próximo 14 de febrero, el PSOE, ERC y Podemos se ponen de acuerdo para dejar gobernar a los de Junqueras en la Generalitat; en el País Vasco puede pasar lo mismo a medio plazo con los de Otegi.

 

Es decir, un pacto a tres que, con distintas fórmulas, tienda un puente aéreo entre Madrid, Barcelona y Vitoria para que, en cada uno de ellos, gobierne un partido distinto con el respaldo, más que la coalición, de los otros dos.

El PSOE en España desde la capital; Bildu en Euskadi si suma con PSOE y Podemos; y ERC en solitario en Cataluña, donde fuentes consultadas por ESdiario descartan "por completo" una coalición con el PSC y lo limitan todo al apoyo externo.

El PNV teme que se repita en el País Vasco el pacto probable en Cataluña del PSOE con ERC, aquí con Bildu

La tregua quedará escenificada este mismo viernes con el acuerdo presupuestario entre el PSOE y el PNV, con un par de enmiendas aceptadas en Moncloa sobre el diésel e inversiones en infraestructuras, pero las heridas permanecen y no se van a borrar.

Los nacionalistas han tomado nota, no se fían de Sánchez y conocen perfectamente el juego de Bildu, un partido al que consideran una "nulidad" en términos de gestión y un "peligro" en todos los demás. "Pero será más fácil verles cerca del PSOE que cerca de nosotros", concluyen.

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