23 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La foto definitiva de lo que Felipe VI piensa en realidad de Pablo Iglesias

El Rey, en un encuentro bilateral, junto a Iglesias

El Rey, en un encuentro bilateral, junto a Iglesias

Una estampa resume, sin decir una palabra, lo que el Rey puede pensar tras ver cómo Sánchez le encasqueta al líder de Podemos en el viaje a Bolivia para dar la nota.

 

Ahí tienen una prueba de para qué vale un Rey: la presencia de Felipe VI en Bolivia, para la toma de posesión de la joyita que presidirá el país, dio un ejemplo de saber estar, de presencia y de utilidad. Nadie como el Monarca le da a España un embajador tan inmejorable con una región, la Latinoamericana, que debería ser estratégica pero no pasa de simbólica.

Mucha gente viviendo del rollito fraternal al otro lado del Atlántico, mucho organismo con personal recolocado tras salir de otras instituciones y mucha rimbombancia a precio de oro entre versos de Neruda, pero a la hora de la verdad el papel de España en Sudamérica es infinitamente inferior al que por razones debiera ser.

Pero también tienen otro ejemplo, antagónico al del Monarca, de para qué vale un vicepresidente como Pablo Iglesias, que solo se acuerda de Latinoamérica para cobrarles una pasta, cuando era asesor, o para enredar, cuando llegó ya a cargo público, con esa inmadurez tan Madura que le caracteriza.

 

Mientras el Rey se iba a reforzar lazos, aguantando puños al aire y versiones del Himno de España que ni en una reunión de beodos en Nochevieja se escucharía; Iglesias se fue a La Paz a dar entrevistas contra la Corona en el periódico argentino Página 12 y a firmar manifiestos contra la “ultraderecha”.

Que para la tropa firmante, desde el ecuatoriano Correa hasta el boliviano Morales pasando por el griego Tsipras, es todo menos ellos: con la de ancianos reales a atender y ciudadanos en colas del hambre tan vistosos; lo único que ellos perciben en el ambiente son fachas. Ahí también estaba Zapatero, por cierto, que algún día tendrá que explicar qué se le ha perdido blanqueando siempre a Maduro y compañía.

La foto del sofá

Todos ellos quedan como pigmeos en la foto que ilustra este Azotador, con el Rey dando el do de pecho en sus reuniones, erguido y sereno; y Pablo Iglesias repantigado en el sillón, estrenando el traje que en España solo se ha puesto par asistir una vez a la ceremonia de los Goya.

Ya me dirán ustedes si es mejor la España de Felipe VI, que se pasea con dignidad lo mismo en Latinoamérica que en Estados Unidos; que la España de Pablo Iglesias, que se pasa de mate y de poncho en Bolivia y no puede aparecer por Washington sin que le corran a boinazos. También Joe Biden, por cierto, que no soporta a esta banda y no le dará ni agua por mucho que la propaganda sanchista le presente como una especie de socialdemócrata pasado por Delaware.

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