04 de diciembre de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Jaime Peñafiel machaca a la mujer de Pedro Sánchez por “trepa sin escrúpulos”

Pedro Sánchez y Begoña Gómez.

Pedro Sánchez y Begoña Gómez.

El azote de la Reina Letizia y su peor pesadilla durante muchos años ha decidido cambiar el objetivo de la diana que recibe todos sus afilados dardos hacia Begoña Gómez.

Este fin de semana, Jaime Peñafiel aprovechó su tribuna de LOC para emplearse a fondo contra el nuevo objetivo favorito de sus dardos. Y es que Begoña Gómez ha venido a sustituir a Doña Letizia en la diana sobre la que el periodista descarga toda la ironía y destrucción de su afilada pluma.

Puesto que presume de haber conocido a todas las primeras damas de La Moncloa, parece tener información de primera mano para su particular ranking, del que no se puede decir que salga bien parada la esposa de Pedro Sánchez, precisamente.

De las cinco, “a las que he conocido y tratado profundamente, con alguna mantengo lazos de amistad, unas han sido mejores y alguna, incluso, no quería serlo. Pero todas ellas han intentado llevar el cargo con dignidad. Alguna con más dignidad que otras”.

Y aquí entra Begoña Gómez, a la que describe como “la actual reina de Moncloa” que “está siendo promocionada con el mayor nepotismo que un político como Sánchez es capaz de ejercer, no con amigos, que también, sino con su propia esposa, bilbaína de nacimiento aunque sin el estilo y el tirón de la mujer vasca”.

Peñafiel va más lejos en sus críticas y añade que “luce un físico trabajado en el gimnasio del que presume aunque sin gracia. Es ambiciosa y trepa sin escrúpulos y con la falta de pudor como para aceptar codiciar una cátedra sin tener siquiera una licenciatura”.

Algo que considera que “traspasa todos los límites para entrar en la forma de corrupción y está terminantemente prohibido por ley al establecer ésta la imposibilidad de ejercer la facultad de nombramiento y contratación de personas en caso de parentesco hasta por un cuarto grado de consanguinidad y, sobre todo, de afinidad por razón de.... ¡matrimonio!”.

De su particular resumen de las cinco primeras damas unas salen mejor paradas que otras, aunque ninguna tan mal como Begoña: “Nada que ver con Amparo Illana de Suárez, la mujer a quien desagradaba ser primera dama; o Pilar Ibáñez Martín de Calvo Sotelo, inmune al síndrome de la Moncloa; o Carmen Romero, la mujer que nunca fue felipista; o Ana Botella de Aznar, nacida para mandar; o Sonsoles Espinosa de Rodríguez Zapatero, fobia social pero con privilegios y Elvira Fernández de Rajoy, el sentido común del presidente”.

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