Ésta es la mía

La exitosa irrupción de Vox en el panorama político español a caballo de los resultados electorales en Andalucía anima a díscolos, críticos y regeneradores a saltar al ruedo. Y a los medios.

Primero fueron los partidos pequeños: Som Valencians, Contigo Somos Democracia, Demòcrates Valencians y los animalistas de PACMA. Todos han anunciado que arañarán concejales o eurodiputados o ambas cosas en mayo. Algunos lo han ido haciendo durante los meses anteriores, captando descontentos de otras formaciones. De ese grupo de simples aspirantes a la representación en las instituciones acaba de salir Vox, que ya ha alcanzado su primera playa. Y vamos a ver qué pasa con EU, siempre pendiente de alguna revolución interna y siempre muleta para el PSOE o carne de cañón para Podemos.

Pero ahora, a escasos seis meses de las citas electorales confirmadas, surgen también otras voces descontentas con las opciones preexistentes. Hay en marcha una corriente interna en Iniciativa (la pata de Compromís desde la que llegó Mónica Oltra) que seguramente no llegará más que a complicar un poco más los encajes y cremalleras de las primarias. Hay algunos movimientos regeneracionistas y segregacionistas en el centro-derecha que veremos si cuajan, poco huevo de momento.

También vuelven los que en el PSPV creen que es tiempo de centrarse, soltando amarras todo lo que se pueda, por si luego toca entenderse con otro, y sobre todo para que no te arrastren ahora que vienen mal dadas. Por primera vez en mucho tiempo, vuelve a haber alguna voz crítica en el socialismo valenciano, amortiguadas hasta ahora por paredes acolchadas y suelos enmoquetados. Ya se ofrecen para la parrilla de tertulias de los medios valencianos. Otras no pueden, y de ellas dicen que pagarán con un retiro adecuado haberle dicho tantas veces al rey que está desnudo.

Andalucía ha sido para la política valenciana mucho más que el fenómeno Vox, que olió este verano como nadie Juan García Sentandreu, puesto aún a afiliar a todo el que se deje para asegurarse una candidatura. Isabel Bonig, a la que muchos en su partido daban por muerta, unos antes y otros después del 26-M, revive con la esperanza del triunfo del centro-derecha, no importa si partido en tres porque siempre se recompondrá para desalojar al otro tripartito, el de izquierdas. Toni Cantó ahora sí que sí lo tiene que ver claro. Dejen que pasen las funciones de teatro navideñas y -me cuentan- lo veremos aterrizar de una vez por todas. Y mientras Ximo Puig, que ha visto calabazas de Halloween en diciembre, echando una moneda al aire.

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