Ocho inmigrantes más que “llegan secos, sin quemaduras y en buen estado”

Los inmigrantes son atendidos por Cruz Roja a su llegada al Puerto de alciante / FOTO de archivo

Los inmigrantes son atendidos por Cruz Roja a su llegada al Puerto de alciante / FOTO de archivo

Las Fuerzas de Seguridad creen que podrían hacer la mayor parte del viaje en un ‘barco nodriza’ y el último tramo en patera, para evitar aduanas y poder proporcionar identificaciones falsas

La llegada de inmigrantes ilegales a las costas alicantinas está dejando de ser noticia por la habitualidad de la práctica. Cada pocos días llegan nuevas pateras al litoral de la provincia, que acaban siendo atendidos por Cruz Roja en el Puerto de Alicante.

Guardia Civil y Policía Nacional sospechan que los inmigrantes podrían hacer en patera “el último tramo”, y el grueso del viaje lo harían “en un barco nodriza de alguna mafia, que les habría aleccionado sobre cómo comportarse al ser avistados por los agentes”, según fuentes policiales a las que ha tenido acceso Esdiario.

El patrón se repite: hombres jóvenes, con buen aspecto, sin apariencia de haber sufrido desgaste físico, aseados y portando un ligero equipaje, con móvil y dinero incluido, para pasar sus primeros días en España. También es reiterativo el patrón de comportamiento -según las mismas fuentes-. “No portan documentación, proporcionan nombres falsos y reclaman sus derechos básicos nada más llegar”.

Los cuerpos de seguridad sospechan que vienen todos juntos en un barco nodriza y después se dividen en pateras para alcanzar la costa.

Pruebas PCR

Una vez en el Puerto de Alicante les hacen un reconocimiento médico y hasta tres pruebas PCR. A los que dan positivo los mandan a la planta 6 del Hospital General Universitario de Alicante, y a los que le acompañaban en la patera los confinan en el hospital de campaña. El problema es que –si es cierto que viajan todos en un barco nodriza- cualquiera que de negativo en la primera prueba podría haber sido contagiado en el barco nodriza, y sin embargo se les lleva a una estancia provisional y luego se les deja marchar.

Esto es así porque el Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, no quiere meterlos en los calabozos de la Policía Nacional ni la Guardia Civil –como se empezó a hacer al principio-. Los llevan unos días a una residencia de San Vicente del Raspeig y luego los sueltan, con la premisa de que los localizarán cuando llegue el momento de proceder a su extradición. Esto nunca ocurre porque -al proporcionar datos falsos- las autoridades nunca consiguen localizarlos.

Sin quemaduras, secos y sin desgaste

La prueba de que no hacen todo el viaje en patera podría estar en que “llegan sin quemaduras por el sol, secos, sin signos de deshidratación ni de cansancio extremo”, según nos cuenta una fuente policial. Creen que el plazo de llegada de pateras está en torno a los cinco o siete días porque es el tiempo que se tarda en descargar, volver a cargar y gestionar cada viaje.

El traslado de inmigrantes ilegales es un negocio que mueve miles de millones de euros en el Mediterráneo. Algunas fuentes consultadas por Esdiario creen que hay personas ganando mucho dinero ilegal, como las mafias, y reprochan que también hay algunos colectivos que se benefician indirectamente de la llegada de inmigrantes, como algunas ONG’s que reciben aportaciones económicas por cada persona atendida.

Esto no es más que la punta del iceberg inspirada, lamentablemente, en promesas de una vida mejor a centenares de miles de personas que cruzan el mediterráneo con la esperanza de construir su futuro en España.

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