16 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Jordi Sànchez enloquece y llama "hijo de puta" a un guardia civil en el juicio

Jordi Sànchez escucha al teniente de la Guardia Civil.

Jordi Sànchez escucha al teniente de la Guardia Civil.

El expresidente de la ANC no se ha tomado nada bien la declaración del teniente que dirigió el registro de la Consejería de Economía y que ha dinamitado su principal línea de defensa.

La de este lunes ha sido una jornada aciaga para el expresidente de la ANC, Jordi Sànchez, uno de los doce cabecillas del procés juzgados en el Tribunal Supremo. 

La declaración del teniente de la Guardia Civil -hoy capitán- que estuvo al mando del dispositivo para el registro de la Consejería de Economía del 20 de septiembre de 2017 ha supuesto un auténtico mazazo para las aspiraciones de Sànchez de salir absuelto. 

Tanto que, en un momento del interrogatorio al agente, el acusado ha proferido un "fill de puta" (hijo de puta) con toda su rabia captado por la emisora RAC1.

Ésa ha sido la prueba más evidente del estado de nervios de Sànchez al ver cómo el teniente desmontaba su principal línea de defensa, basada en que lo único que hizo fue mediar para evitar los incidentes de aquel día en la Consejería.

Una teoría que en ningún momento se ha creído la fiscalía, que pide para él 17 de años de cárcel. Lo mismo que para su compañero de aquel día, Jordi Cuixart, el presidente de Òmnium Cultural. Ambos están considerados los responsables de que 40.000 independentistas furiosos pusieran en serio peligro la comitiva judicial aquel día, por no hablar de los destrozos que causaron.

Las caras de Sànchez durante la declaración del guardia civil eran un poema. Éste contó al tribunal presidido por Manuel Marchena que el expresidente de la ANC se presentó como "el interlocutor válido de la masa" y que le resultó "un poco esperpéntico" que la "voz cantante" de la seguridad aquel día la llevara un civil. 

Según el testigo, la intendente de los Mossos d'Esquadra, Teresa Laplana, "se mantenía al margen acatando las decisiones" de Sànchez. Ni éste ni Cuixart facilitaron una salida segura a la comitiva judicial, sino que organizaron un pasillo de voluntarios que, en realidad, a decir del entonces teniente, era una farsa. Para empezar, porque estaba a 200 metros de la puerta.  

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