13 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez, lejos del constitucionalismo

La Moncloa es un nido de problemas, tal vez irresolubles, que deteriora la imagen del PSOE, quizá de forma definitiva. Pero también el fortín donde los "mercenarios" susurran a Sánchez.

 

 

Pedro Sánchez, según sus próximos, mantiene la calma. Por más que, cuando apenas han pasado cinco meses desde su desembarco en La Moncloa, nada parezca estar de su lado. De hecho, la rapidez con la que se amontonan las malas noticias ocasiona vértigo en sus filas. La política española se ha convertido en una auténtica trituradora.

Y en el PSOE se empieza a meditar si les ha salido a cuenta tener un presidente del Gobierno en estas circunstancias. Porque si Sánchez pensó que saldría gratis su alianza con Podemos y los separatistas, desde luego se equivocó. La cuestión de fondo que siempre han planteado sus peligrosos apoyos es que tendría que cruzar toda suerte de líneas rojas para realizar concesiones a quienes persisten en el absoluto desdén a las leyes.

El entorno de Sánchez (los llamados “mercenarios”, con Iván Redondo al frente) le proporciona datos para empujarle a apurar la legislatura

Así las cosas, la gestión del procés ha terminado por estallarle en mil pedazos, sobre todo con sus ruidosas presiones a la Abogacía del Estado para rebajar la petición de penas a los golpistas. Ya no se puede disimular que Sánchez ha abandonado el constitucionalismo.

Producía lástima escuchar al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, entre otros miembros del Gobierno, tachar de provocación el acto de la plataforma España Ciudadana en Alsasua, sin tan siquiera rechazar el acoso de los proetarras, dando a entender que Navarra, al igual que el País Vasco, deben ser cedidos a los más radicales.

 

 

Son mensajes letales para la marca PSOE. Lógica resulta la perplejidad de muchos socialistas con mando en plaza, que se dan de bruces con los penosos espectáculos del Gobierno. Consideran que los pagos de Pedro Sánchez a sus aliados para amarrar el poder perjudican -y de qué forma-  sus posibilidades políticas.

¿Generales en otoño?

Aunque son conscientes de que ahora sólo pueden apretar los dientes y cruzar los dedos para “salvar” las municipales, autonómicas y europeas de mayo. En realidad, suspiran por que su líder, al impulso de la ola electoral, convoque las generales en otoño. Entre algunos dirigentes se ha instalado esa idea como salida última, aun cuando los daños para entonces podrían resultar ya irreparables.

Para su desesperación, sin embargo, el entorno de Sánchez (los llamados “mercenarios”, con Iván Redondo al frente) le proporciona sin cesar datos sociológicos para empujarle a apurar la legislatura hasta el límite.

 

Comenta esta noticia
Update CMP