Travestismo Compromís

Militantes de Compromís en una manifestación catalanista

Militantes de Compromís en una manifestación catalanista

Quién le iba a decir a Joan Ribó, asiduo a manifestaciones de estelada, que estaría en la alcaldía de Valencia ordenando a sus huestes travestirse de valencianistas para amarrar el voto.

¡Ya era hora! Dirían algunos al ver a Compromís sacar la Real Senyera tras vagar por el desierto de la estelada, la cuatribarrada y demás banderas ajenas. Ni San Pablo tuvo una conversación tan milagrosa. Pero la duda es: ¿es sincera esa conversión? ¿O Compromís se traviste de Senyera como aquellos judíos que fingían ser cristianos en 1492 para así no perder el poder y las riquezas conseguidas? 

Quién le iba a decir a Joan Ribó, asiduo a manifestaciones de estelada hasta hace sólo cinco años, que estaría en la alcaldía de Valencia ordenando a sus huestes travestirse de valencianistas para amarrar el poder obtenido por el voto de cabreo. 

Ribó tiene 70 años y nadie cambia de opinión a estas alturas. Pero lo que no es él, ni sobre todo los sociólogos que guían la estrategia de Compromís, es tonto. Saben que la estelada y el país valencià no venden en Valencia ciudad, más bien causan rechazo en todos los estamentos de la sociedad salvo cuatro rancios que no suman ni un concejal, y si uno aspira a mantenerse en la alcaldía no puede hacerlo en contra de los sentimientos de los que pretende gobernar.

Esto no es, con todo el respeto, Pedreguer, donde hasta la CUP tiene concejales. Esto es el cap i casal, donde Lizondo estuvo a punto de ser alcalde, y si uno debe tragarse la estelada para seguir cobrando 3.000 euros al mes, se traga y punto.

Ahí los estadistas de Compromís han sido listos. Otra cosa es que nosotros no lo seamos y rascando un poco sepamos lo que hay detrás. Porque mientas sacan su ‘Senyera al balcó’ riegan de dinero a todo el entramado de amigos catalanistas. Pero claro, la gente de a pie no lee el BOP para saber donde van las subvenciones, sólo sabe lo que lee en un tuit simpático de la coalición. 

Por no ser, Compromís no es ni original. Lo de repartir Senyeras se lleva haciendo por entidades valencianista desde hace décadas, y por partidos por el PP desde hace años. Ellos no han descubierto nada. Por eso me asombra todavía más la recepción que tiene en algunos sectores su iniciativa como si hubieran descubierto la pólvora. Algunos se deberían hacer mirar porque todo lo que viene de Compromís les causa asombro aunque sea la cosa más nimia. No, ellos no han descubierto el repartir Senyeras como tampoco las políticas verdes o sociales.

Su maquillaje valencianista es tan del todo a cien que su iniciativa pidiendo sacar la Senyera al balcón se circunscribe a la ciudad de Valencia. Más allá no, no sea que en Sueca, cuna de Joan Fuster, se lleven un susto. Pero insisto, en Compromís no son tontos. Han sabido leer al electorado de la ciudad de Valencia, y van a por ese voto que un día fue de Unión Valenciana y luego del PP. Sí, aunque os extrañe. Presentarse como la fuerza valenciana.

La pregunta es ¿cuánto le dura a uno el disfraz? Porque uno no puede estar eternamente disfrazado. Y porque los ciudadanos, aunque los milenials que no conocen qué es la batalla de Valencia se dejen engañar, al final saben lo que hay. Lo que sí está claro es que Compromís ha puesto sus cartas sobre la mesa, travestirse para el electorado de Valencia ciudad, pero, cuidado, que si uno mete la mano se encuentra con sorpresa.

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