06 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Beaumont tumba a Sánchez por intentar cargarse a Susana y destapa a su "sucesor"

Todo el mundo interpretó el batacazo andaluz del PSOE en clave nacional pero el presidente del Gobierno, en su mundo paralelo, estaba obsesionado con otra guerra que le ha vuelto a salir mal

Tras el batacazo recibido el domingo el presidente del Gobierno anda a la desesperada para salvar el pellejo. Pero "el paso de Pedro Sánchez para tomar el control del PSOE en Andalucía horas después de la hecatombe electoral ha resultado tan insólito como arriesgado".

A juicio de Antonio Martín Beaumont en su columna de La Razón, solo puede responder a su deseo "de cobrarse facturas pasadas, guardadas desde la cruenta carrera a la Secretaría General del PSOE".

En su mundo paralelo, aunque este 2-D se resolvió "como una primera vuelta de las generales" a ojos de Sánchez y de su guardia pretoriana "en realidad se interpretó como una segunda vuelta de las primarias".

Sólo así se puede entender, reflexiona Beaumont, "que las navajas en la sede de Ferraz estuviesen listas desde la madrugada del lunes para liquidar el poder autónomo de su organización andaluza los últimos años. Sánchez anticipó los pasos para disolver el poder de Díaz y dejar constancia de que las decisiones en el partido, en todo el partido, las toma él".

A saber: "A pecho descubierto para hacer llegar a San Telmo la amenaza de tomar el socialismo andaluz si a la aún presidenta de la Junta se le pasase por la cabeza atrincherarse en su cargo del partido una vez fracase un intento de investidura".

Con este panorama encima y el transcurrir de las horas "Díaz mutó de la perplejidad a la indignación. Presta a atrincherarse, enarbolando su millón de votos en las urnas y la condición de primera fuerza que retiene el PSOE-A, quedó en evidencia la precipitación de Ferraz, obligada a plegar velas, momentáneamente, de su maniobra de asalto al bastión andaluz".

Además, "aún restaría saber a quién elige Sánchez para suceder a Díaz. La fuerte personalidad de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, la ha llevado a encabezar las quinielas, aunque su nombre está ahora mismo descartado porque obligaría a una crisis de Gobierno que el presidente no desea. Con todo, la realidad es que el PSOE está hoy más débil que antes del domingo".

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