24 de noviembre de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un futbolista sevillano alucina con el pasado que no quiere recordar Esther Doña

Ya no es solo la marquesa viuda de Griñón, ahora es colaboradora de la televisión pública estatal y ha sacado la "patita". Nuestra historia se remonta a 25 años atrás: tiene detalles jugosos

 

 

El pasado siempre vuelve. Y más cuando uno lo reclama. Esther Doña ya no es sólo la viuda del marqués de Griñón. Ahora es colaboradora de La Hora de La Uno de TVE. Este pasado lunes empezaba a sacar “la patita” y contaba lo que muchos sabíamos. Esther Doña no tiene relación con los hijos de su marido fallecido hace seis meses. Negaba en directo y sin tabúes que Tamara Falcó le diese el pésame por el fallecimiento de su marido.

Algo que no se produjo porque de doliente a doliente, tan sólo vale un abrazo y no un pésame. O quizás el abrazo es el pésame, pero Tamara no soporta a la viuda de su padre y no se produjo el abrazo. La posible razón de que no se produjese ese abrazo quizás sea por lo que ha investigado esta semana ESdiario.

La historia se remonta 25 años atrás. En aquel momento, Esther Doña vive en Málaga en El Barrio de Capuchinos y procede de una familia muy humilde, incluso intelectualmente hablando. En aquella familia no se estudia y no hay visos de hacerlo. Esther llega a la agencia de modelos de María José González (ahora de plena actualidad por su amistad con Bigote Arrocet). En la familia de Esther no hay horizonte de futuro más allá que “casarse bien”.

Los vecinos de Esther Doña en Málaga recuerdan que de la noche a la mañana ella empezó a vestir bien y llevar una vida distinta.

Los vecinos de Doña en Málaga recuerdan que de la noche a la mañana ella empezó a vestir bien y llevar una vida distinta. Aquel momento coincide plenamente con la portada de la revista Hola, donde se recogía como titular “Las chicas de Caldas”.

Salía un yate que era de José María González de Caldas. La portada de aquel número no es la realidad. Esther Doña se encuentra en el interior del yate con otras amigas más. La del exterior es quien no quiso formar parte de esa excursión. A raíz de aquel viaje, Esther Doña comienza una relación con el presidente del Sevilla. Y el personaje de Doña empieza a dibujar su semblanza. Una semblanza de la que recuerda muy poco ahora la colaboradora de la televisión pública estatal.

Esta semana se ha puesto en contacto con ESdiario un jugador de fútbol sevillano y nos ha asegurado que el día que se conoció la relación entre el marqués de Griñón y Esther Doña exclamó “Oh cáspita” (o parecido pero peor).

Aquel viaje en el yate con las chicas de Caldas lo organizó María José González. La intuición periodística o la intuición de vida no más hace pensar que aquel viaje era un pase modelos con una finalidad crematística para hacer felices a unos y conocidas a otras. Los pases de modelos pueden ser en tierra, en aire o en mar. La moda de hace 25 años era muy alternativa. Ahora es el momento de que conteste Esther Doña en su revista o en su programa. Pero que lo haga. Desde luego el pasado siempre enriquece cuando se es consciente de donde uno viene.

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