29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Lorena Roldán cayó por orden de Arrimadas para evitar el caos en Cataluña

Inés Arrimadas, Carlos Carrizosa y Lorena Roldán

Inés Arrimadas, Carlos Carrizosa y Lorena Roldán

La caída de la portavoz nacional, un clon fallido de Inés Arrimadas, eleva a un "pata negra" del Ciudadanos original, tenido por el nacionalismo pero en un contexto muy adverso.

Inés Arrimadas la aupó e Inés Arrimadas la "despidió". En poco más de un año, Lorena Roldán ha conocido las mieles del triunfo, con la portavocía nacional de Ciudadanos y el liderazgo del partido en Cataluña, a las hieles del fracaso con su sustitución de la cabeza del cartel en las Elecciones Catalanas, un puesto que ocupará Carlos Carrizosa.

"Carri", como le llaman en el partido, es un "old school", un clásico naranja de los tiempos en que la formación casi circunscribía su acción a Cataluña y allí se implantó como fuerza de resistencia ante el hegemónico nacionalismo. Su discurso es calcado al que hizo célebre a Albert Rivera y le permitió el salto nacional. O al que llevó a la propia Arrimadas a ganar los comicios hace nada.

Pero ahora todo ha cambiado. Roldán era una de las mujeres elegidas por la nueva presidenta, recién incorporada de su baja maternal, para revitalizar unas siglas alicaídas tras un largo ciclo electoral que terminó por aupar a Sánchez, defenestrar a Rajoy, alentar a Abascal, acabar con Rivera, elevar a Iglesias y poner en aprietos a Casado.

Una trituradora de carne en el centroderecha que se ha cebado especialmente con los naranjas y tenía en Arrimadas la gran esperanza. Pero desde su salto a Madrid, nada han sido buenas noticias para ella: las encuestas generales ponen en solfa la remontada; y los pronósticos en Cataluña, donde habrá Elecciones en octubre si se impone Quim Torra o se demorarán si quien manda es Puigdemont, no pintan bien tampoco.

 

En ese escenario, Lorena Roldán no logró tener una voz nacional ni conservó el legado catalán de su mentora. Urgían medidas y a Arrimadas no le ha temblado el pulso: ella ha sido en persona, según explican fuentes de Cs a ESdiario, quien ha decidido en persona el relevo de su vieja amiga y la sustitución por un candidato respetado en todas las federaciones naranjas, y en especial en la madrileña.

"Es un crack, vale mucho", explican a este periódico desde Cs en Madrid, satisfechos por el relevo. No ha sido fácil para Arrimadas, que buscó un clon imposible con Roldán, una de las mujeres elegidas para feminizar la imagen de Ciudadanos, donde mandan ellas pese a la salida de algunas tan notables como Patricia Reyes, la exdiputada hoy fuera de todo y trabajando en el Real Madrid.

 

 

Pero la situación era desesperada, con sondeos que colocan al partido por detrás de ERC, Junts y el PSC; y hacía falta un revulsivo: se especuló hasta hace apenas una semana con una candidatura conjunta de todo el constitucionalismo en el que Arrimadas llegó a barajar hasta ceder la cabecera del cartel; pero finalmente se ha impuesto la apuesta segura.

Un látigo de Torra, de Junqueras y de Podemos, alguien con el Parlament en la cabeza y Cataluña en el corazón que, junto al popular Alejandro Fernández, les resulta temible a los nacionalistas por sus conocimientos y desparpajo. ¿Pero será suficiente?

Llega "Carri"

La vieja guardia de Ciudadanos, muy distanciada de Arrimadas por su acercamiento a Pedro Sánchez en un bucle de tiras y aflojas de incierto beneficio, recuerda que una parte no desdeñable de los problemas en Cataluña nacen de la propia presidenta: tras ganar renunció a encabezar una sesión de investidura, aunque fuera para perderla. Y al poco se marchó a Madrid dejando huérfanos a millones de catalanes asfixiados por el "régimen".

Ahora llega "Carri" para intentar superar los presagios y volver a prender una llama con poca luz. Pero en el partido, desde los más cercanos hasta los más distantes, le consideran preparado para lograrlo. O al menos para lograrlo con más opciones que Lorena Roldán, una tarraconense nacida un 7 de agosto de 1981 que llegó para proteger a Arrimadas y ahora verá los toros desde la barrera del Senado.

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