La UE ante las fake news

Los ataques a la verdad y las malas prácticas en el ámbito informativo no son algo nuevo, lo que ha cambiado radicalmente son los instrumentos y el alcance de éstas. Lo que antes quedaba en el ámbito local o nacional, ahora cuenta con alcance mundial. El desdibujamiento de las fronteras en internet, supone que es necesario adoptar una visión y soluciones globales, o al menos no circunscritas a un único país. Precisamente el reconocimiento de esta realidad por parte de la Unión Europea es lo que le ha llevado a adoptar medidas para luchar contra las fake news.

En diciembre de 2016, el entonces presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, pidió una solución europea al problema de las fake news. A esto se añadieron en enero de 2017 las declaraciones del vicepresidente de la Comisión Europea, Andrus Ansip, que además de expresar su preocupación por esta cuestión, instaba a las redes sociales a incrementar sus esfuerzos para contrarrestar las fake news, y añadía que quizá fuera conveniente complementar la autorregulación de éstas con una cierta clarificación por parte de la UE.

Por si las declaraciones institucionales no bastaran, en junio de 2017, el Parlamento Europeo adoptó una Resolución por la que se pedía a la comisión que analizara en profundidad la situación actual y el marco legal en relación a las fake news y examinara las posibilidades de intervenir legislativamente para limitar su diseminación y propagación. La Comisión ha incluido oficialmente esta cuestión en su programa de trabajo para 2018, si bien ya en noviembre de 2017, había puesto en marcha una consulta pública para recoger los puntos de vista del más amplio conjunto posible de partes interesadas en las fake news.

Estas contribuciones estarían centradas fundamentalmente en tres áreas: 1) el alcance del problema; 2) Evaluación de la efectividad de las medidas voluntarias puestas en marcha hasta la fecha por redes sociales y medios de comunicación para contrarrestar las fake news, así como la definición de los roles y las responsabilidades de todos los actores relevantes; 3) Posibles acciones futuras para fortalecer el acceso de los ciudadanos a información veraz y verificada y prevenir la propagación de la desinformación.

Paralelamente, se abrió un periodo de presentación de candidaturas para la selección de los miembros del grupo de alto nivel sobre fake news y desinformación online. El proceso de selección ha culminado este mes de enero con la designación de 39 miembros, que incluyen representantes de la sociedad civil, medios de comunicación, redes sociales, periodistas y académicos, cuya reunión inaugural tuvo lugar el pasado 15 de enero. La Profesora Dra. Madeleine de Cock Buning, especializada en propiedad intelectual, copyright y derecho de los medios de comunicación, ha sido nombrada presidenta del grupo.

Esta previsto que los resultados de la consulta pública salgan en marzo de 2018, complementado con un eurobarómetro que mida y analice las percepciones y preocupaciones de los ciudadanos europeos en relación a las fake news. También se prevé que el grupo de expertos de alto nivel presente un informe con sus conclusiones en la primavera de este año y posteriormente la Comisión lance una Comunicación sobre las fake news y la desinformación online.

El problema principal de las posibles propuestas legislativas que surjan de estas actuaciones, es cómo se pueden conjugar con la libertad de opinión y de información. El quid de la cuestión estará en distinguir bien entre noticias que, aunque puedan ser tendenciosas e incluso llevar a error, no son directamente falsas ni pretenden tergiversar la realidad, de aquellas que lo sean directamente (y el medio que las publique lo sepa)o, no siéndolo, tampoco reflejen la realidad.

(*) Politólogo y graduado en Derecho

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