El pancatalanismo valenciano, financiado y creciendo

Fernando Giner Grima, portavoz de Ciudadanos en Valencia

Fernando Giner Grima, portavoz de Ciudadanos en Valencia

El pancatalanismo goza de buena salud en la Comunidad Valenciana porque quienes dicen que no existe lo tienen bien alimentado.

Las máximas autoridades valencianas, con el presidente Ximo Puig a la cabeza, no se cansan de proclamar que el pancatalanismo, en la Comunitat, es un “fantasma”. Pese a repetir este mantra sistemáticamente, desde que Compromís y el PSPV llegaron al poder en las principales instituciones valencianas, se han preocupado de que a ese “fantasma” no le falte sustento. Alimentar algo etéreo no parece que sea de sentido común. Lo que nos lleva a pensar que, en vez de un “fantasma”, nos encontramos ante el hermano malvado que esconden en el desván. Atendiendo al razonamiento de Puig, nuestros dirigentes se han gastado millones de euros en algo que no existe, en humo. De ser cierto sería, como mínimo, irresponsable.

Valencianos que comulguen con el separatismo hay muy pocos, pero la misión de las entidades que promueven el pancatalanismo consiste en cambiar ese estado de cosas en el mínimo tiempo posible

Lamentablemente, el pancatalanismo es real, y se manifiesta ahora con más fuerza, precisamente porque se le ha hecho crecer durante décadas artificialmente. Como no ha logrado convencer a casi nadie por sí solo, se le ha cebado de dinero público para ganar peso social, y eso ha hecho que, cuando ha llegado el momento, adquiera presencia e influencia en nuestras instituciones. Una presencia que siempre tiene la mirada puesta en la conquista de la calle y en la plasmación final de la falacia de los ‘països catalans’. Valencianos que comulguen con el separatismo hay muy pocos, pero la misión de las entidades que promueven el pancatalanismo en la Comunitat Valenciana consiste en cambiar ese estado de cosas en el mínimo tiempo posible. Tener financiación constante les ayuda sin duda a entrar en el juego.

Catalanismo es defender las señas y particularidades de Cataluña, y eso es algo digno de respeto. Pancatalanismo, por contra, es intentar que esas señas sean asumidas por territorios vecinos. Es expansionismo, imperialismo e imposición. En la Comunidad Valenciana se han gestado institutos, fundaciones y entidades que, bajo una fachada de supuesta intelectualidad, se dedican a esa tarea. De ellas destacan dos: Escola Valenciana, cuyo objetivo principal es adoctrinar en la enseñanza y en las fiestas populares de pueblos y ciudades; y Acció Cultural del País Valencià (ACPV), que tiene por sede un magnífico edificio en pleno centro de Valencia cuya hipoteca millonaria paga religiosamente la Generalitat de Catalunya. Sí, la de Catalunya. Sin complejos.

Catalanismo es defender las particularidades de Cataluña, y eso es algo digno de respeto. Pancatalanismo es intentar que esas señas sean asumidas por territorios vecinos.

Si seis presidentes de la Generalitat de Catalunya, incluidos los dos que pertenecían al PSC-PSOE, han promovido y subvencionado proyectos como los de Escola y ACPV, es porque los objetivos de ambas entidades coinciden con lo único que une a los seis: una catalanidad mal entendida, sectaria y, a menudo, interesada. Nadie da tanto dinero a cambio de nada.

En contratos y subvenciones, desde 1984, la administración catalana lleva invertidos más 32 millones de euros en el conglomerado de entidades de las que ACPV es el buque insignia. Las instituciones valencianas, en menos de cuatro años, desde 2015, han gastado en pancatalanismo casi 2 millones.

Puig y Oltra son responsables de esta deslealtad hacia los valencianos, financiando un pancatalanismo desestabilizador que se añade al independentismo.

Si denunciable es la actitud de injerencia de las autoridades catalanas, execrable resulta la de las valencianas. Dirigentes como Ximo Puig, Mónica Oltra, Joan Ribó, Jorge Rodríguez y Toni Gaspar son responsables de esta deslealtad hacia los valencianos, financiando un pancatalanismo que juega el papel de agente desestabilizador añadido al independentismo.

Puig, que dice que el pancatalanismo es un “fantasma”, recibió sin complejos en su despacho oficial a la directiva de ACPV, esa directiva que hace unos meses visitaba en la prisión al presidente de Omnium Cultural. Esa es la verdadera postura oficial de nuestro presidente. Cs tiene como prioridad cortar el grifo de dinero público al pancatalanismo. No cesaremos en el empeño, porque es la clave para acabar de una vez por todas con ese falso “fantasma” que, pese a lo que diga el PSOE y Compromís, hoy goza de buena salud porque ellos mismos se han empeñado en sobrealimentarlo.

 

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