21 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un sargento enmudece al Supremo: "A mí lo que me dolió fueron las miradas"

Los magistrados del juicio del procés, este jueves.

Los magistrados del juicio del procés, este jueves.

Probablemente, este jueves se haya escuchado el testimonio más emotivo entre los testigos. Un agente, visiblemenye afectado, ha relatado la emboscada que sufrió.

La Sala del Tribunal Supremo en silencio. Y un testigo anónimo, un sargento de la Guardia Civil, visiblemente afectado, relatando el calvario que sufrió a manos de los, presuntamente, pacíficos independentistas.

Este sargento primero, que estuvo en un centro de votación durante el referéndum del 1 de octubre, ha hecho un relato pormernorizado de lo que se encontró allí y de las dificultades que tuvo para cumplir el mandato judicial de impedir la votación y requisar el material electoral, así como las "agresiones verbales" y "amenazas" que le dirigieron los manifestantes.

"Sufrí un daño moral. Yo fui a cumplir una orden judicial y fui insultado, no sé si porque soy guardia civil. Me he quedado cómo me miraban, no sé si con desprecio o con odio. A mí nunca me habían escupido por hacer mi trabajo. Aquellas personas se comportaron, por decir una palabra que quizá no es la adecuada, como delincuentes", ha explicado el sargento primero, visiblemente afectado.

En un testimonio muy crudo acerca de lo que vivió en el 1-O, en el que no ha sido interrumpido en ningún momento, el agente ha explicado al tribunal que ese día sólo acudió a un local de votación, en el centro de atención primaria de Sant Andreu de la Barca (Barcelona), sobre las once de la mañana.

A esa hora ya sabía que sus compañeros habían tenido "muchas dificultades" para cumplir el mandato del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en otros centros, pero hasta que no lo vio personalmente no se hizo "a la idea".

Cuando llegó al colegio electoral el grupo en el que estaba integrado, se encontraron con unas decenas de personas en el exterior que se acercaron a ellos y en el camino hasta la puerta les empezaron a insultar, llamándoles "asesinos, hijos de puta" y a gritar "fuera las fuerzas de ocupación".

"A mí lo que me dolió fueron las miradas. Me escupieron varias veces. Y eso a lo largo de 40 metros", ha resaltado.

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