19 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Estalla la guerra: Sánchez busca deshacerse de Susana y asaltar el PSOE andaluz

Susana Díaz y su número dos, Juan Cornejo, este lunes en la reunión de la Ejecitiva del PSOE-A.

Susana Díaz y su número dos, Juan Cornejo, este lunes en la reunión de la Ejecitiva del PSOE-A.

El PSOE tiene pánico a un efecto contagio. Desde Andalucía endosan la debacle a las cesiones de La Moncloa al independentismo pero Sánchez le enseña la puerta de salida.

El PSOE vive un cataclismo, una sensación de derribo y demolición sin precedentes en su historia. Pero tanto el socialismo andaluz como la dirección federal se van a dar una tregua en una guerra reavivada desde que a las 11 de la noche de este domingo se certificara la defunción del régimen de 36 años del partido del puño y la rosa. Más que un feudo o un bastión, su cuartel general.

En esta tregua, tanto Susana Díaz como Pedro Sánchez se afanan en las últimas horas en una estrategia a la deseperada: tratar de salvar in extremis el gobierno de la Junta. La coartada: el "cordón sanitario" a Vox, la "ultraderecha" a la que es obligado parar los pies según el nuevo mantra de Ferraz. El argumento: el PSOE-A, pese a la debacle, sigue siendo el partido más votado en Andalucía. Y lo es además en siete de sus ocho provincias.

"La victoria tiene muchos padres pero la derrota es huérfana. Y en esa estamos, en dilucidar a quien le endosamos este desastre que muchos preveíamos y que nadie ha querido ver", ironiza a ESdiario un destacado dirigente de Ferraz de la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero.

Y es que el susanismo atribuye en privado la brutal y desconocida desmovilización de sus bases a los "coqueteos" de Pedro Sánchez con el independentismo y a la carpeta catalana. De hecho, un colaborador de la lideresa explica a este periódico que la orden a la Abogacía General del Estado para edulcorar la acusación contra los golpistas del procés desató todas las alarmas en el comité electoral del PSOE-A. "Muchos de los nuestros nos han dejado de entender", sentencia.

Pero en Ferraz, donde se sigue lamentando el "sepulcral silencio orgánico" de Pedro Sánchez -al que reprochan muchos haber aparcado el traje de secretario general-, se devuelve la acusación a Sevilla. "No se han dejado ayudar", denuncian fuentes de la Ejecutiva Federal subrayando la plena independencia de la estrategia que Susana ha impuesto en su campaña, pese a que el socialismo andaluz está "partido por la mitad" con un pedrismo  muy al alza desde el 39 Congreso.

El entorno del Gobierno reprocha a Susana que no haya sacado pecho de la supuesta agenda social impulsada por el Sánchez presidente y algunas medidas estrella del Ejecutivo socialista como la subida del salario mínimo o su proyecto de presupuestos "expansivos" o la tasa a las tecnológicas.

 

El número 4 del PSOE, José Luis Ábalos, el encargado de dar la cara este martes ante los periodistas en ausencia de Pedro Sánchez.

 

A la espera de que este martes se reúna la Ejecutiva Federal ya con su líder en España, en los primeros análisis de urgencia de los barones territoriales -que han entrado en pánico ante la cercanía de la triple cita europea, autonómica y municipal-, una conclusión es unánime: el efecto Sánchez ha brillado por su ausencia en el primer examen tras la moción de censura. Y otra conclusión gana adeptos: la irrupción de Vox va a continuar en los feudos de los barones susanistas ligados al "viejo PSOE".

La cesión descarada al independentismo, el extemporaneo revisionismo con los restos de Franco, la inmigración descontrolada y gestos demagógicos como el Aquarius y los pactos con Podemos amenazan, como en Andalucía ha ocurrido, con desmovilizar a un importante sector de votantes socialistas en bastiones potentes para la cuenta final como Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón y Asturias.

"Si hubiera perdido me hubiera ido, pero es que he ganado las elecciones", replicó este lunes Susana Díaz, rodeada de los suyos tras la reunión de una ejecutiva fúnebre del PSOE-A, a las voces que desde Ferraz insinúan que Díaz debe dar ya un paso atrás.

"Nuestro papel está siempre subordinado al éxito de nuestro proyecto político y siempre estamos a disposición de la organización que, con generosidad, siempre nos ha otorgado la confianza. Creo que los compañeros de Andalucía son suficientemente responsables e inteligentes para llevar adelante su proceso y aportar lo mejor de sí mismos", explicó el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, como el domingo encargado de dar este lunes de resaca.

Con la respuesta inmediata de la líder del PSOE de Sevilla y mano derecha de Susana, Verónica Pérez:

Sin embargo, según las fuentes consultadas por este periódico la todavía presidenta quiere dirigir personalmente las negociaciones para la investidura del nuevo presidente y, lo que es más importante, tutelar la recta final de la confección de las listas para las municipales de mayo. Y es que desde el PSOE-A se recuerda que el poder local es la verdadera fuerza de la "maquinaria" de La PSOE, como se reconoce el régimen socialista que campa a sus anchas en los ayuntamientos y diputaciones andaluzas.

Los sanchistas andaluces -liderados por el alcalde de Dos Hermanas, Quico Toscano, y por el actual delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis- saben que intervenir ahora el PSOE regional desde Ferraz provocaría una situación límite y de impredecibles consecuencias ante la cita con las urnas de mayo y las generales que planean en las cabezas de los estrategas de Sánchez.

Y como reconocen a ESdiario varios veteranos exdirigentes del PSOE, en muchas federaciones se ha instalado el pavor, con un partido que gobierna con un raquítico suelo de 84 diputados ante la posibilidad más que real de que el terremoto andaluz tenga réplicas similares en el resto de federaciones territoriales.

"Pedro logró sortear el fantasma de Papandreu -en referencia al desaparecido PASOK, el hermano griego del PSOE- pero el espíritu de Francois Hollande se pasea por los pasillos de Ferraz", ironiza uno de ellos. Y es que se recuerda como el expresidente francés liquidó el socialismo galo justo tras pasar por el Palacio de Eliseo. Una hipótesis que muchos comienzan a contemplar, aún en estado de shock.

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