22 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las imposiciones de Sánchez y la "baza secreta" de Casado calientan el debate

Uno de los dos debates de la anterior campaña.

Uno de los dos debates de la anterior campaña.

Moncloa quiere explotar el formato del debate: cuatro contra uno, todos contra el candidato del PSOE. Para Rivera este debate es un "ser o no ser". Se acerca la hora de la verdad.



El debate de esta noche va a ser el único gran acto de esta minicampaña electoral. La teoría dice que los debates en España mueven apenas un 2-3% de votos. Cuando preguntas a los asesores de los candidatos (también esta vez), todos tratan de restarle importancia; pero, para no tenerla, lo cierto es que han estado encerrados el fin de semana preparándolo.

En el PSOE hay nerviosismo. Su electorado no está movilizado como en abril, ni está tan claro que el "voto útil" de la izquierda se vaya a concentrar, esta vez, en los socialistas. Hay decepción entre la parroquia por el gobierno que no fue con Unidas Podemos. Y hay que jugar con ese sentimiento en contra. Fuentes de Ferraz se agarran a la esperanza de que Tezanos clavó el resultado del 28A en el barómetro de abril previo a las elecciones.

Moncloa quiere explotar el formato del debate: cuatro contra uno, todos contra Sánchez. La "ciencia" de estos debates indica que esa posición "victimiza" al que la sufre, provoca "cierre de filas" y genera simpatía. El "todos contra Sánchez" además le sitúa -señalan los expertos- en la posición ventajosa de parecer que es el único con opciones de ganar y de gobierno.

En el PP, la premisa es "no cometer errores" hasta el 10N. La subida en las encuestas es sostenida. La vuelta a la moderación y al centro ha surgido efecto. Probablemente veamos esta noche al Casado "presidencial, institucional" del primer debate de abril, "algo más incisivo" -se apunta- sobre todo, en el tema catalán.

"Hay que transmitir, sin alharacas, confianza, seguridad y buena gestión; son las marcas del PP". Casado va a jugar con "España" (la idea de nación) y Cataluña por supuesto ("nuestro mensaje sobre Cataluña se entiende"); pero también, mucho -pronostican en Génova- con la crisis económica. "Nuestro mensaje que cala es la economía, según nuestras encuestas", señalan en la dirección.

Para Ciudadanos, el debate de esta noche es un "ser o no ser". Rivera es quien más se la juega. En el recuerdo, el Rivera "intenso" del primer debate de abril. Es el que veremos, probablemente, esta noche. "No puede permitirse pasar desapercibido", apuntan desde Cs.

"¿Disparará solo a Sánchez o también a Casado como en aquel debate?". Esa es la cuestión. Porque si Ciudadanos no consigue recuperar el voto que se le ha ido incluso a Vox, Rivera y su partido van a tener un serio problema el domingo. Ellos siguen confiados en "vencer de nuevo a las encuestas" con su "votante de última hora".

En Unidas Podemos irán -dicen- "a ser didácticos y hacer propuestas". Hay satisfacción porque Irene Montero consiguió destacar y diferenciarse en el debate de portavoces del fin de semana; igual que Iván Espinosa de los Monteros, de Vox. 

Data y Analytics en la política española

Las elecciones del domingo son raras porque parten de la sensación de que nada va a cambiar para la gobernabilidad de España, aunque todos se juegan mucho en sus resultados particulares.

Las encuestas indican que no existe la movilización de abril y que el índice de indecisos es aún alto. Estos dos factores pueden suponer cambios importantes en la asignación de escaños la noche del 10N. Los partidos tienen detectadas estas provincias.

Como tienen detectado y segmentado a su votante y al del rival "para desactivarle" (también se juega ahora a esto). Es la política como ciencia. Data y Analytics, que es lo que prima. Los mensajes que se lanzan buscan objetivos muy concretos.

En el formato del debate está la trampa: Moncloa impuso la fecha y a Vox

El formato de un debate a cinco favorece el guirigay, la confusión, y esto beneficia a quien gobierna. Diluye su responsabilidad y la rendición de cuentas de su gestión. En el fuego cruzado de todos contra todos, lo primero que tendrán que hacer los candidatos será elevarse sobre el ruido, distinguirse, destacar y "anclar" su posición en pantalla. Solo así podrán "centrar el tiro" y colocar sus mensajes a su público objetivado y segmentado.

Salvo imprevisto, el debate será el factor diferencial hasta el domingo

El debate va a ser el único factor diferencial de aquí al domingo, salvo hechos imprevistos o violencia en Cataluña. Y la economía, claro.

Moncloa impuso la fecha del lunes 4 porque mañana martes conoceremos los datos del paro de octubre y todo apunta a que serán malos de nuevo. Moncloa huye del miedo a la crisis y el fantasma del paro. Es un recuerdo aún muy vivo entre los españoles. En este terreno, el PSOE pierde frente al PP.

Porque, al final, se vota por emociones, con el miedo sobre todo.

El PSOE cuenta con que Vox le favorezca

Por eso, la elección de la fecha no es el único factor ventajista que ha impuesto Moncloa en este debate (por no hablar del vergonzoso intento de que Ana Blanco y Vicente Vallés no puedan hacer preguntas).

Moncloa quiso que estuviera Vox. Necesita reactivar "el miedo a la ultraderecha" que tanto rédito le dio en abril y que se ha diluido porque Vox no era el lobo que pintaban y su presencia pública se ha normalizado. Tener a Vox en el debate es tratar de despertar al votante socialista dormido (Franco no ha funcionado) y es, también, intentar restarle votos al PP.

Que Moncloa juega con Vox está claro. Tras la sentencia del procés, Pedro Sánchez no convocó a Santiago Abascal a La Moncloa. Hubiera sido una foto de "tú a tú" comprometedora. Pero esta noche, sí. Moncloa quiere que se vea a Abascal en el grupo de "todos contra Sánchez".

Un sorteo ha determinado, además, que el líder de Vox estará en el centro del estudio. Posición televisiva de ventaja para "repartir estopa" a diestro y siniestro. Es la esencia de Vox: "No somos ellos".

¡Hagan juego, señores! La suerte está echada.

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