03 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Antonio Castelo y Miguel Lago reprenden a unos aficionados en su nueva aventura

Antonio Castelo y Miguel Lago en "Todo es mentira" en Cuatro

Antonio Castelo y Miguel Lago en "Todo es mentira" en Cuatro

Los colaboradores de "Todo es mentira" echaron una bronca a varias personas tras ver la actitud de éstas en público. Un toque de atención que se produjo durante el nuevo cometido de ambos.

Las vacaciones de verano ya han comenzado para muchos, sin embargo este año serán completamente diferentes. Debido a la pandemia del Covid-19, las medidas de seguridad que hay que tomar deben cumplirse a rajatabla, algo sobre lo que algunos ciudadanos no están concienciados todavía.

Es por ello que Todo es mentira estrenó este miércoles una sección protagonizada por Antonio Castelo y Miguel Lago: Los vigilentos de la playa. Los colaboradores del magacín de Cuatro se encargan ahora de vigilar que se cumplan las normas de seguridad por el coronavirus y para ello visualizan en el programa una serie de imágenes que analizan y valoran a su manera.

Antonio Castelo y Miguel Lago en

"Tenemos altercado en Vitoria", comenzó diciendo Lago. "Veo a un montón de aficionados del Baskonia sin mascarillas y sin distancia de seguridad. Parece que como su equipo ha ganado la ACB también quieren que sea el máximo rebroteador", añadió el colaborador de Cuatro, dando paso a unas imágenes en las que se podía ver a los seguidores del equipo de baloncesto celebrando la victoria sin respetar las medidas de seguridad.

"Aficionados del Baskonia, dispérsense. Hay que mantener metro y medio de distancia entre cada fan del Baskonia", dijo muy indignado Lago. Asimismo, el colaborador dio un toque de atención a todos aquellos que estaban sin mascarilla en la playa de la Concha en San Sebastián.

Por último, Castelo y Lago hicieron mención a un hombre que viajaba en avión pero que estaba utilizando la mascarilla como antifaz. Y es que son muchos quienes no están haciendo un correcto uso de las mascarillas, como todos esos que se pasean a diario por las calles con la mascarilla atada al brazo o a la muñeca.

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