06 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El coronavirus y la salud mental: así te puede afectar sin estar contagiado

No hace falta estar enfermo de COVID-19 para sufrir sus consecuencias. Éstas son las principales, descritas por un especialista en psiquiatría de primer orden.

 

 

El cerebro consume habitualmente entre el 20 y el 30 % de toda la energía que necesita nuestro organismo para su normal funcionamiento. Ante un estado de alerta tan intenso como el que estamos viviendo, el desgaste energético cerebral que sufrimos para enfrentarnos al COVID-19 se incrementará de forma significativa. 

Por otro lado, el aislamiento, el confinamiento y la restricción tan severa de movimientos a la que estamos obligatoriamente sometidos, van a producir, sobre todo con el paso de los días, un incremento del miedo, de la inseguridad y de las emociones negativas que, mas pronto que tarde, necesitará tratamiento psiquiátrico.   

Por lo ocurrido en situaciones similares de confinamiento prolongado, podemos aventurar que también en nuestro país, sobre todo a partir del día 10 º, van a aparecer en el 30 % de las personas, síntomas del espectro ansiedad y depresión. ¿Por qué ocurre todo esto? 

Hay varias hipótesis psicopatológicas, pero una de las mas probables es la siguiente. En un contexto tan estresante, es decir, de amenaza vital como el que vivimos, va a ser el cerebro mas primitivo (emocional y reptiliano) el que toma el mando, dando lugar a “actos en corto-circuito” y a pensamientos obsesivos

 

Por otro lado, el miedo al contagio y la incertidumbre, originan también una importante frustración vital que se incrementa por el “bombardeo” de información amenazante. El resultado es una mayor y mas intensa estimulación del cerebro límbico (emocional) y como consecuencia de ello un mantenimiento del estado de alarma

Todas estas modificaciones (neuroquímicas y hormonales) es muy importante tenerlas en cuenta ya que el estrés mantenido, además de los síntomas ansioso depresivos ya comentados, es un factor de capital importancia en la disminución del sistema inmunitario, y este a su vez esencial para luchar contra COVID-19. 

 

 

¿Que podemos hacer para normalizar la situación anímica y emocional?  La actitud personal es esencial siempre en la vida, no en balde como dice el Talmud: “Las cosas no son como son, son como somos”. Por eso, les animo a entrenarse diariamente y conseguir una actitud vital saludable. Estas sugerencias que les pongo a continuación quizá les puedan ayudar:

 

  • Piense: Todo pasa, y estos momentos de malestar pasaran también.
  • Intente empático y huya del egoísmo originado por el miedo.
  • Este informado, pero, cuidado, es poco saludable estar sobreinformado.
  • Confíe solo en los medios de comunicación rigurosos y acreditados. 
  • El humor hace “milagros” y nos ayuda a distanciarnos del problema.
  • Acepte las normas por convencimiento, no por temor.
  • No lo olvide: La incertidumbre es inherente a la condición humana y hay que aceptarla como parte de nuestra realidad.

 

En cualquier caso, debemos pensar que nada volverá a ser ya igual, yo creo que afortunadamente. Al principio sufriremos cierta escasez y malestar. Luego, quizá, nos daremos cuenta que somos naturaleza y que una minúscula partícula (que también forma parte de la naturaleza) nos ha podido dejar en jaque. ¡Interesante lección de humildad

 

Dr. José Carlos Fuertes Rocañin.  Médico Psiquiatra. Presidente de la Sociedad Aragonesa de Psiquiatría Legal y Ciencias Forenses.

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