16 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Gistau hace trizas a Carmena explicándole con crudeza por qué perdió realmente

Gistau tiene claro por qué ha perdido Carmena.

Gistau tiene claro por qué ha perdido Carmena.

Más allá de los negros augurios infundados de lo que espera a los madrileños a partir de ahora, a la todavía alcaldesa le han bajado los humos con unos datos demoledores. Fuera excusas.

Son muchos los analistas que se hacen eco estos días de uno de los poderosos motivos por los que Manuela Carmena perdió las municipales de Madrid el pasado domingo: barrios populares como el de Vallecas dejaron de votarla desencantados.

Este jueves, David Gistau recoge el guante en su columna de El Mundo y reflexiona sobre ello y recuerda datos que hacen trizas las cábalas de la izquierda y los negros augurios. Por ejemplo, "como permanece arraigada la creencia de que nada positivo o evolutivo existe hasta que lo fabrica la izquierda, llegó a decirse que, en adelante, quedaría prohibido el Orgullo Gay. Y ello a pesar de que esta fiesta vindicativa está perfectamente integrada en el calendario de las grandes fechas de Madrid desde mucho antes de que el PP perdiera el ayuntamiento".

Según Gistau, "más allá de la inquietud excesiva, un detalle resultaba significativo. Entre las cosas que los votantes de Carmena temían perder si ella no repetía como alcaldesa había muy pocas de índole social. Las referencias eran al Orgullo, a la polución, a la ciudad de bicicletas -también estaban antes-, a la modernidad europea, al casticismo taurino que iba a aflorar..." pero, añade, "nada acerca de los miles de niños famélicos que volverían a deambular por los barrios (y que en realidad nunca existieron). Nada sobre desahucios (porque en realidad jamás cesaron, aunque ahora volverán a interesar al "periodismo humano").

Para Gistau, así se entiende mejor el reportaje publicado por Roberto Bécares en El Mundo: "Carmena perdió la alcaldía, escisiones aparte, por la abstención de sus barrios ideológicos. Rechazada en lugares tan del mito asambleario de Podemos como Puente de Vallecas. No perdió contra esos fachas del Barrio de Salamanca contra los cuales rescataron el No pasarán, sino contra obreros que se sintieron abandonados, que vieron a sus salvadores mudarse al chalet, que comprendieron que sólo servían de coartada para conceder a dedo subvenciones en el cotarro podemita y que no se sintieron aludidos por un proyecto pijo, gauchista en la acepción del marxismo rococó, compuesto por impostura hipster, muffins y motores eléctricos". 

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