21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Susana prepara su primer gran golpe a Pedro Sánchez para después del funeral

Susana Díaz firmando en el libro de condolencias de su amiga.

Susana Díaz firmando en el libro de condolencias de su amiga.

La tregua instalada en el PSOE por la muerte de Chacón tiene los días contados. Las espadas siguen en alto. La andaluza lo demostrará en la recogida de avales que arranca la próxima semana.

Los cenáculos del PSOE son un hervidero donde se cuecen leales a un proyecto con casi 140 años de historia, donde se constata el “ser o no ser” hamletiano, aterrados de los bandazos ideológicos que fracturaron el partido y lo puso al borde de la bancarrota, sí, pero también ambiciosos de poder sin ningún tipo de filtro, camarillas varias cuyas salidas de pata de banco menoscaban la carrera de Susana Díaz por el liderazgo.

Días atrás, Miguel Ángel Heredia se llevó la palma del descontento de la propia candidata, además de una “vieja guardia” que ve en bravuconadas como las salidas a la luz del número dos del Grupo Socialista un riesgo para la operación de salvamento de las siglas. Todo el mundo meses atrás ha podido oír en el seno del partido la justificación de la caída de Pedro Sánchez en su pacto con los independentistas para configurar un gobierno Frankenstein, deseos de recuperar la marca PSOE en Cataluña o gruesas arremetidas contra compañeros, pero Heredia, cabeza visible de la formación en Málaga, fue grabado en noviembre explicitándolo ante un grupo de jóvenes.

La soterrada guerra sucia ha emergido de la manera más cruda y uno de los montajes que más circularon en Twitter fue uno destinado a las bases en el que Miguel Ángel Heredia disfrazado de tío Sam exige al personal apuntando con el dedo: “Afíliate, hijo puta”. Quien fuera puntal del malavenido “clan de los catetos” ha podido ser víctima de sus propios y siempre menguantes correligionarios en el territorio boquerón. Sin más. La torpeza de Heredia le ha costado, de momento, ser aparcado por la jefa en su primer mitin de campaña en Málaga.

Miguel Ángel Heredia exige al personal: “Afíliate, hijo puta”. Quien fuera puntal del “clan de los catetos” ha podido ser víctima de sus propios correligionarios

La imagen de federación prepotente, en virtud de su poderío, persigue al PSOE-A casi desde el comienzo de la etapa democrática. Ha repuntado y se ha templado en función de acontecimientos internos, sin llegar a desaparecer jamás. Precisamente, el relato de Susana Díaz ha sido revestido por su equipo de campaña de una retórica fraternal entre socialistas para ahuyentar esa losa de la militancia del resto de España. Vista como la única opción de salvar el partido, referentes históricos y barones territoriales han venido reclamando a Díaz borrar ese ir de “perdonavidas” aparentemente consustancial a la imagen del socialismo andaluz.

El poso de esta convicción ha vuelto a dispararse al transmitir sus hooligans aquí y allá la intención sin recatarse de “avasallar” al rival Sánchez en la recogida de avales (que arranca el jueves 20 de abril), en una demostración inusitada de fuerza y músculo. Será su primer gran golpe. El próximo mes será decisivo para el futuro del PSOE. El verdadero peligro es la desaparición como proyecto para España. “Que acabemos en la descomposición”, en palabras de un veterano socialista.

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