31 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pedro Sánchez quiere ahora que Europa lance un fondo global para pagar el paro

Pedro Sánchez, en el Congreso

Pedro Sánchez, en el Congreso

¿Un subsidio de desempleo europeo? Es la idea del Banco de España, que responde a la inmensa preocupación del Gobierno por el batacazo económico y de empleo que se divisa.

Algo se mueve en Europa. Ya no se considera una locura la mutualización de la deuda de cada país, anatema para Alemania en la crisis de 2008. Entonces se consideraba que una parte de los problemas de los llamados PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España) procedía de su alegría con la deuda y el déficit y que no tenían derecho a pedir que los demás asumieran la resaca de sus borracheras con el gasto público.

Pero ahora es distinto: los coronabonos se consideran razonables en una situación de emergencia sanitaria y la idea de un "Plan Marshall" para los más afectados, en réplica a la movilización de recursos públicos que siguió a los estragos de la Segunda Guerra Mundial, no se ve con malos ojos ni en los despachos más renuentes de Europa.

Y en es ese contexto donde el Banco de España, en sintonía con el Gobierno, ha lanzado una idea a ver si cala: crear una especie de subsidio de desempleo continental, ante el temor de que la pandemia arrastre en el caso propio hasta un millón de puestos de trabajo y deje al empresariado tipo, pequeño y familiar, literalmente para el arrastre.

O Europa se ha cargo, o España no podrá salir rápido de la crisis: hay 150.000 millones en juego nada menos

Así, considera que el papel de los gobiernos nacionales es "crucial", pero sus actuaciones requieren un "respaldo decidido de las políticas económicas supranacionales", y en especial del área del euro, pues de lo contrario "su efectividad podría verse limitada en aquellos países que disponen de menor margen presupuestario".

"La magnitud del desafío requiere que las autoridades comunitarias también contribuyan decididamente a su superación", insiste el organismo regulador en las últimas horas, presionando para que la actuación de la Comisión Europea sea "más decidida" al ser "un reto común de los países del área del euro y de Europa".

 

En opinión del Banco de España, se precisa de una acción "coordinada y solidaria" que haga uso de las herramientas presupuestarias y financieras ya existentes a escala europea -incluida la movilización de 500.000 millones del MEDE-, pero que además considere la posibilidad de introducir elementos de mutualización de riesgos presupuestarios, así como instrumentos de cobertura económica y social mancomunados, como un "fondo de desempleo europeo".

Sin ayuda, dificultades extremas

Si algo así podía parecer una locura hace un mes, ahora no lo es tanto. Y España se lo juega casi todo ahí: hasta 150.000 millones de más o de menos en intereses dependen de que Europa active o no el MEDE, que no es otra cosa que la creación de una especie de "deuda solidaria" que reparta la carga de los estragos locales en una fuerza europea mayor.

De no hacerse, la economía española difícilmente se recuperará a corto y medio plazo. Y difícilmente el Estado podrá mantener la política de apoyo a las empresas, con avales por el 80% del crédito que necesiten, más allá de decirlo casi a diario.

 

 

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