09 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Entre el poder y el caos: Iglesias toca el cielo mientras Podemos es un avispero

Pablo Iglesias, este jueves, solo en el banco azul del Gobierno.

Pablo Iglesias, este jueves, solo en el banco azul del Gobierno.

Siete gestoras, dos direcciones regionales enfrentadas en los tribunales y dos barones que anuncian que se van. Así llegan los morados a su congreso mientras la cúpula "pisa moqueta".

Este viernes 28 de febrero, Pablo Iglesias ha debutado por primera vez como "ministro de jornada". Es el miembro del Gobierno que, según el protocolo institucional, acompaña a los Reyes en la agenda diaria de la Jefatura del Estado.

En el imaginario colectivo de Podemos, este acto es un antes y un después. El vicepresidente cuarto ya sabe visualmente lo que es "asaltar los cielos", apenas cinco años después de su irrupción en la escena política nacional.

De aquella frase de "el poder no se toma por consenso, se toma por asalto" poco queda ya en el partido morado. Más bien, la formación es ahora, en vísperas se su tercera Asamblea, una fotografía de contrastes. En sepia.

Iglesias e Irene Montero han tocado el cielo -y han enchufado de paso a medio centenar de sus afines, cómodamente instalados al calor de la moqueta de los despachos y las nóminas públicas- mientras Podemos, en coma, vive en el caos.

La dimisión fulminante este jueves del secretario general de Podemos en el País Vasco cierra una radiografía demoledora. El partido es ahora una conjunción de gestoras provisionales nombradas a dedo, de direcciones regionales querelladas en los tribunales y de barones que ha decidido poner pies en polvorosa. Y con la escisión de la segunda fuerza, los Anticapitalistas.

La marcha de Lander Martínez en el País Vasco, a un mes de las elecciones del 5-A, dará paso a una nueva gestora nombrada a dedo por Iglesias. Como en Madrid, tras la renuncia de otro peso pesado, Ramón Espinar. Como en Castilla-La Mancha, tras el hundimiento en las urnas del barón de barones, José García Molina.

Como en Bilbao y en Toledo, Iglesias ha impuesto sendas gestoras también en Podemos en Cataluña y en Aragón -despedidos sus responsables- y en Murcia, donde su secretario general, Óscar Urralburu, se pasó con armas y bagajes al Más País de Íñigo Errejón para las elecciones del 20-N.

Completan el avíspero las gestoras de Cantabria y La Rioja, donde el escenario es aún peor. Pablistas y críticos dirimen sus rencillas internas en los juzgados.

 

Pablo Iglesias, este viernes, en su debut como 'ministro de jornada', junto a la Reina Letizia.

 

Y a este revelador cuadro de situación se añaden dos importantes espantadas. La de Teresa Rodríguez en Andalucía, que lidera la escisión de Anticapitalistas para impulsar su nuevo partido, Adelante Andalucía; y la de Álvaro Jaén, que ha anunciado su marcha en Podemos Extremadura.

Esta es la realidad interna que los oropeles de la Vicepresidencia y el Ministerio de Igualdad no pueden ocultar. Cuando en marzo las bases moradas se citen en Leganés para su Vistalegre III, todo estará muy bien para unos pocos en Podemos. Otra cosas es para los otros muchos.

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