12 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Comienza el infierno para Sánchez: toda la oposición le retratará junto a Bildu

Casado, Rivera y Abascal retratarán al líder del PSOE en una investidura que adelantará una legislatura marcada por el mismo pacto de la moción de censura.

Seguramente Sánchez consiga la investidura, pero la legislatura no va a ser un camino de rosas. Se sentará junto a Podemos en el Consejo de Ministros y dependerá, para todo, de un dolido Pablo Iglesias y de los mismos partidos que, como en el Fausto de Goethe, le dieron ya su apoyo en la moción de censura a cambio de su alma: desde los Generales del Estado hasta la política territorial, todo va a depender de esa amalgama de Podemos, ERC, PNV y hasta Bildu que tiene un taco de facturas preparadas.

Y ese pacto con el diablo visualizará el infierno de Sánchez desde el primer momento. PP, Ciudadanos y Vox subirán al atril del hemiciclo con un discurso duro, contra el presidente in péctore, recalcando los peajes que va a tener que pagar para lograr cierta estabilidad en La Moncloa. Lo harán con distintas estrategias, pero fuentes de los tres partidos coinciden en ESdiario en señalar una conclusión: la foto final de Sánchez va a ser la misma que ya se hizo para derrocar a Rajoy.

Todos le harán pagar a Sánchez su doble pacto con populistas e independentistas, Bildu incluida

Lo harán ver Casado, Rivera y Abascal, cada uno con un discurso y sus matices, que en el caso del PP están muy claros: al palo por Navarra, Bildu y los compañeros de viaje; le añadirá la misma zanahoria que el presidente popular lleva enseñándole a Sánchez desde hace un año, en forma de casi una decena de pactos de Estado que el socialista ha rechazado.

 

Los pactos de Estado desoídos

Casado, que lleva días preparando su discurso con su equipo, dejará claro que el PP no puede abstenerse porque los españoles le han situado como líder de la oposición y son la "alternativa" al PSOE. A su entender, Sánchez ha "elegido" a sus socios y con ellos debe gobernar, según explica su entorno.

El presidente de los 'populares' recalcará además que el PP no puede apoyar a un jefe del Ejecutivo que, aparte de Podemos, "pacta con Bildu y con independentistas para gobernar". "Los españoles quieren que lideremos la oposición", aseguran  fuentes de la dirección nacional del partido.

 

Sin embargo, y justo cuando se cumple un año de su llegada a la Presidencia del PP en sustitución de Mariano Rajoy, Casado expondrá su perfil de hombre de Estado con una oferta de pactos de Estado para favorecer la gobernabilidad en cuestiones clave para España: hasta ocho ha exhibido en estos meses, sin ninguna respuesta del PSOE.

En su intervención en el debate, que arrancará este lunes a las 12.00h, Pablo Casado también pedirá de nuevo a Sánchez que deje gobernar a los constitucionalistas en Navarra y frene un gobierno de la socialista María Chivite con el apoyo de Bildu. De la misma manera, el candidato de Cs le recriminará su negativa a dejar gobernar la comunidad foral a Navarra Suma, la coalición formada por UPN, Cs y PP, que ganó las autonómicas.

Rivera remarcará los peligros

De su lado, Rivera se afanará en presentar el proyecto de Sánchez como antagónico del suyo y en advertir de los "peligros" que acarrea para España, argumentado el 'no es no' que no se ha cansado de repetir desde las elecciones del 28 de abril. La del lunes será la segunda vez que el líder de Cs debata con el candidato socialista en una sesión de investidura. La primera fue en 2016, pero entonces eran aliados y habían firmado el llamado 'pacto del abrazo'.

Rivera no dará tregua a Sánchez, con el que ni siquiera ha querido reunirse pese a las presiones internas y externas que Ciudadanos ha recibido para que, sorprendentemente, incumpliera su compromiso preelectoral de no respaldar al líder socialista, remarcado por el líder naranja durante la campaña hasta la saciedad.

 

 

Rivera aprovechará el debate para justificar su 'no' a Sánchez, pero no sólo ante el hemiciclo sino también ante su propio partido, que ha sufrido bajas en estos últimos meses por la negativa del 'núcleo duro' a dejar una puerta abierta a la abstención, mientras facilita que el PP se mantenga en comunidades como Murcia, Madrid o Castilla y León, además, con el apoyo de Vox.

En realidad, el sector crítico es tan ruidoso como minoritario, si bien los Garicano, Roldán o Pericay gozan de una difusión desde los mismos satélites mediáticos que, no es casualidad, más fervientemente defienden un Gobierno de Sánchez.

La emergencia nacional, según Vox

Para el líder de Vox, Santiago Abascal, este lunes será su estreno en la tribuna de oradores del Congreso y aprovechará la oportunidad para remarcar su rechazo a Sánchez y a sus posibles socios de gobierno -"populistas, golpistas y totalitarios"- y para repasar las principales líneas políticas de su formación. Esa circunstancia ha generado muchas expectación, especialmente tras unas semanas de aparente inactividad pública del líder del partido, que ha preferido reservarse para la ocasión.

El "sectarismo"

Fuentes del partido han explicado a que Abascal lleva días preparando el debate de investidura con su equipo más cercano, del que forman parte Javier Ortega-Smith e Iván Espinosa de los Monteros, entre otros, y alertará de que España se encuentra en una situación de "emergencia nacional" que hace necesario "restaurar el orden constitucional en Cataluña" y "frenar el avance de las fuerzas separatistas".

También pondrá el foco en otros de los tradicionales mensajes de Vox, como la crisis demográfica, la situación económica, el "tamaño desorbitado" del Estado o la situación de las clases medias y más desfavorecidas, además de denunciar el "totalitarismo sectario" de la izquierda.

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