23 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Su gozo en un pozo: Sandra Golpe pica el globo de Iglesias y hunde sus proclamas

Sandra Golpe.

Sandra Golpe.

La periodista echa mano de ironía para lanzar una seria advertencia sobre las peligrosas contradicciones que un miembro del Gobierno está sembrando sobre los españoles en el peor momento.

Este viernes Sandra Golpe utiliza su columna de La Razón para pinchar el globo que ha estado vendiendo Pablo Iglesias a los españoles, sin poder. Nuestro gozo en un pozo, se queja, porque últimamente todo son decepciones: a principios de semana, "palpábamos la vacuna contra el coronavirus casi con la punta de los dedos, nos la habían prometido ya en diciembre, pero la realidad se ha impuesto tras un incidente con uno de los voluntarios. Se han cumplido, por lo tanto, los augurios de los farmacéuticos, que no la veían factible hasta el año que viene".

Vamos, que a los "millones de inocentes nos creímos las proclamas de los políticos", "nos tocará esperar mientras nuestra curva de contagios aumenta y los hospitales y centros de salud vuelven a sentir la presión ascendente de pacientes COVID". 

No son las únicas promesas incumplidas porque en este asunto Golpe cree que Pablo Iglesias se ha convertido en el maestro. Y aquí se encarga del ingreso mínimo vital, un asunto urgente desde hace meses para el vicepresidente morado que "ahora adelanta que el Gobierno otorgará bajas remuneradas a esos padres que deban quedarse en casa con sus hijos, en cuarentena, aunque no sean positivos".

Sin embargo, la periodista puntualiza que "el hecho es que los anuncios de Iglesias, en materia de la Seguridad Social, parece que se producen sin haberlos comentado antes el susodicho con el responsable de esa cartera". Y "el hecho es que el ingreso mínimo se demorará para las familias españolas sin recursos hasta finales de año" y de las bajas laborales remuneradas cuando confinen a nuestro escolar, olvidémonos de momento.

Porque, ironiza, del dicho al hecho hay un gran trecho como bien sabe el ministro José Luis Escrivá, que como ministro de la Seguridad Social que es, y no Iglesias, es quien tiene la autoridad última en la materia.

Concluye Golpe que este tipo de desencuentros en el seno del Gobierno empiezan a reproducirse y los españoles ya no saben con cuál de los mensajes diferentes que llegan quedarse. El problema, advierte, es que "no podemos permitirnos, justo ahora, que nos gobierne un Ejecutivo de dos almas, con problemas de comunicación internos. Pura contradicción". 

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