30 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Iglesias se desentiende de la debacle de Podemos y pide tiempo para recuperarse

Pablo Iglesias, este jueves en el homenaje a las víctimas.

Pablo Iglesias, este jueves en el homenaje a las víctimas.

La anunciada autocrítica tras la debacle vasca y gallega ha quedado en nada. Nadie asume responsabilidades y nadie dimite. La culpa, las "peleas internas".

El último hundimiento de un líder político en una elecciones en España se saldó con una dimisión: la del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. Una salida que provocó la creación de una gestora, la convocatoria en un congreso extraordinario, y unas primarias con dos rivales que encarnaron proyectos bien distintos.

Pero Pablo Iglesias no quiere ser Albert Rivera. El líder de Podemos había anunciado "autocrítica" pero en la primera reunión de su dirección para analizar los resultados del 12-J ha habido de todo menos autocrítica. No hay dimisiones de momento, ni siquiera la del candidato gallego Antón Gómez Reino, que ha ha hecho desaparecer a su partido del Parlamento gallego dilapidando 14 escaños de 2016, ni tampoco quiere el vicepresidente una amplia reflexión sobre su propia responsabilidad en el hundimiento en las urnas.

Todo ha sido este viernes exprés y a escondidas. Y toda la responsabilidad la atribuye el aparato morado a las "peleas internas". Una especie de acusación a la escisión de Más País y a las guerras internas entre las Mareas gallegas y la cúpula de Podemos en Madrid.

El primer análisis del Consejo de Coordinación Estatal de Podemos se limita a constatar lo obvio: que los resultados del pasado domingo suponen "una derrota sin paliativos". ¿La causa?: "la debilidad organizativa en los territorios debido a las peleas internas de la etapa anterior", según han informado fuentes del partido de Iglesias.

En cuanto a las soluciones, la Ejecutiva ha concluido que los cambios en el modelo organizativo que ya se aprobaron en la tercera Asamblea Ciudadana del pasado mayo -en la que Iglesias fue reelegido con amplia mayoría, pero con una de las participaciones más bajas de la historia de Podemos- son la clave para afrontar este problema. Y, para evitar rebeliones internas, advierte la dirección que hay "tiempo" para la "recuperación".

 

El candidato de Iglesias en Galicia, tras hacer desaparecer a Podemos del Parlamento.

 

Esta primera reunión tras el desplome vasco y la desaparición en Galicia llega después de que el propio Pablo Iglesias decidiera posponer hasta este viernes la habitual reunión de los lunes de su Ejecutiva, con el objetivo de no realizar análisis "en caliente" de la debacle, y esperar a tener una primera valoración de los territorios afectados.

Finalmente, los máximos dirigentes de Podemos se han reunido cinco días después del terremoto, y junto a los candidatos fracasados en Galicia y País Vasco, Antón Gómez-Reino y Miren Gorrotxategi, han determinado que las "peleas interna" que se han producido en eso territorios en los últimos años son la causa de su descalabro electoral, ya que les han impedido construir una organización fuerte.

Ante esta problemática, la dirección de Podemos defiende "la necesidad de poner en marcha cuanto antes lo aprobado en la Asamblea Ciudadana para poner el partido en dirección al próximo ciclo electoral". "Estamos a tiempo de recuperarnos sobre los resultados actuales". Ese ha sido el mensaje de Iglesias en un partido que carece ya de músculo interno para que algún dirigente plante cara al vicepresidente y la ministra de Igualdad.

 

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