La cosecha de arroz se inicia con una caída en la producción de hasta un 40%

La campaña de arroz arrancó con una previsible caída de la producción debido al hongo "Pyricularia orizae". La conselleria aún no ha fijado las condiciones para quemar la paja.

La recolección del arroz de la campaña 2017 se inició el fin de semana en la marjal de Pego Oliva, se ira extendiendo a partir de esta semana en el entorno de la Albufera, y finalizará en las zonas mas tardías a principios del mes de octubre.

 

La Comunidad Valenciana es una de las principales zonas productoras de España, junto a Cataluña y Andalucía. Cuenta con una superficie de cultivo de 15.000 hectáreas y una producción que oscila según las campañas entre las 110 y las 120.000 toneladas. La característica principal de esta producción es que la totalidad del cultivo se efectúa en espacios naturales, haciendo compatible el uso agrario y la protección del medio ambiente.

En el inicio de la recolección se empieza a constatar una importante reducción de cosecha por la dificultad adicional para controlar el hongo Pyricularia orizae. El micelio del hongo produce una sustancia tóxica que inhibe el crecimiento de los tejidos y los desorganiza. Se desarrolla muy rápido cuando las temperaturas oscilan entre 22º - 29º y se alcanzan elevadas humedades relativas en torno al 90%, condiciones climáticas frecuentes este verano. Además no ha sido posible contar con la principal arma de la que disponía el sector para su control, el fungicida triziclazol, por problemas administrativos de autorización y registro de la materia activa.

De momento se ha comenzado por las variedades de ciclo mas corto, en particular por la variedad Bomba, que presenta bajadas del rendimiento en torno al 25 %. Las principales organizaciones profesionales del sector estiman que la disminución de cosecha global se situará entre un 20 y un 40 % sobre las cifras del año pasado. En cuanto a que la bajada de la producción pueda traducirse en mejores cotizaciones, impera la cautela y se considera que es pronto para hacer previsiones.

En cualquier caso, aparte de las lógicas incertidumbres sobre los resultados económicos de la campaña, la principal preocupación de los productores es saber si la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente permitirá otra vez la quema de la paja del arroz, y bajo que condiciones.

Para los productores no existen alternativas técnicas a corto plazo que permitan evitarla: o se incorpora al terreno, o se quema, y así se actúa en todas las zonas productoras del mundo. Si se incorpora al terreno de forma continuada, la alta cantidad de materia orgánica en el mismo provoca un fenómeno de falta de oxigeno (anoxia) y la consiguiente pudrición, aguas negras, malos olores y emisión de gases tóxicos como el sulfhídrico. Si se quema de forma poco controlada se origina humo que provoca molestias respiratorias en la población y se vierte CO2 a la atmósfera.

Sobre esta cuestión el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) va a desarrollar un proyecto de investigación denominado Rice2Rice que tiene el respaldo de la Generalitat Valenciana a través de las consellerias de Agricultura y Economía Sostenible, y financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), y se basa en la recolección y empacado, transporte y tratamiento, para finalmente obtener bioproductos o mediante cogeneración, transformar la paja en fuentes de energía como la electricidad o el calor, las cuales podrán ser utilizadas por empresas o entidades de la zona. De momento es un proyecto de investigación.

 

Un proyecto estudia transformar la paja en fuentes de energía como la electricidad o el calor

Si no hay nuevos ingresos a través de la valorización, la alternativa de la retirada de los campos actualmente parece económicamente inviable por su alto coste, al tratarse de una producción muy estacional, y por las propias características de la paja de arroz que dificultan mucho su uso en alimentación animal (baja cantidad de proteína, alta fibra, alta riqueza en sílice, reducida digestibilidad y baja cantidad de minerales y vitaminas).

Sobre esta base, las organizaciones agrarias siguen hablando con la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente para que se materialice administrativamente la autorización de la quema, teniendo en cuenta que en estos momentos ya existe una cierta urgencia en conocer las zonas autorizadas porque previamente es necesario adaptar las cosechadoras en función de que el rastrojo deba quedar alineado o triturado.

La consellera Elena Cebrián, en declaraciones realizadas en Alzira hace semanas, también parece haber llegado a la conclusión de que a corto plazo no hay alternativas viables a la quema y se comprometía a publicar una resolución en el mes de septiembre estableciendo las zonas, los días y las condiciones. La idea de la conselleria es avanzar cada año hacia un escenario que las evite, pero siempre dando alternativas, ya que también hay implicaciones en materia de sanidad vegetal del cultivo y con la temporada de caza.

 

 

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