16 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las palabras más duras sobre el policía asesinado conmocionan las redes

"Al asesino se lo llevaron en ambulancia. El policía quedó en el suelo. Vi como metían su cadáver en una bolsa blanca". Keith Palmer tenía 48 años y se enfrentó desarmado al terrorista.

A medida que pasan las horas y que Reino Unido recupera en la medida de lo posible la normalidad tras el atentado de Westminster que ya ha reivindicado Estado Islámico se van haciendo más patentes las caras humanas de la pesadilla terrorista.

Además de la profesora británica de origen gallego Aysha Frade que tiene a los vecinos de Betanzos conmocionados, muchos amigos, compañeros y diputados del Parlamento británico han querido rendir homenaje a Keith Palmer, el policía que fue apuñalado por el terrorista mientras vigilaba el Palacio de Westminster.

Palmer, de 48 años, se encontraba desarmado cuando el atacante solitario llegó corriendo hacia él después de haber atropellado a decenas de personas y matado a dos de ellas. El agente era miembro del mando de protección parlamentaria y diplomática, llevaba 15 años al servicio policía. Según el tabloide británico The Guardian, un compañero suyo, James Cleverly, le ha rendido un homenaje: "Un hombre encantador, un amigo. Tengo el corazón partido. Mis pensamientos están con la familia, amigos y colegas".

Ken Marsh, el presidente de la Federación de la Policía Metropolitana, ha lamentado que "este incidente muestre los peligros" a los que sus compañeros se "enfrentan a diario". "Muestran una increíble valentía al proteger al público".

Muchos políticos de la Cámara de los Comunes han alabado la valentía de Palmer al morir protegiéndolos. La presidenta del comité de asuntos de interior, Yvette Cooper, que estaba en el parlamento cuando el terrorista atacó, declaró: "Gracias Keith Palmer, gracias a su valentía muchos le deben la vida".

Especialmente crudo fue el relato de los hechos del corresponsal de The Guardian que este jueves recogía Carlos Alsina en Onda Cero. Su relato de los hechos ha puesto los pelos de punta a los británicos y a ciudadanos de todo el mundo: "En ocasiones como ésta creo que la mente se bloquea. El cerebro y el corazón se desconectan. Me llevó una hora asumir qué es lo que acababa de ver. Pero el resumen es éste: 'hoy vi a un hombre morir'. Un oficial de policía al que seguramente he dicho ‘hola’ más de una vez en los últimos años. Puede que este mismo miércoles. A las cuatro menos diez un reportero de Bloomberg entró corriendo en las oficinas del Guardian en el Parlamento. ¡Ha pasado algo fuera!, dijo. Nos fuimos al despacho del Daily Telegraph, que tiene vistas al jardín de entrada. Vimos dos cuerpos tendidos en el suelo. "Alguien atacó a un policía con un cuchillo", me dijeron, "luego otro policía le disparó tres veces en el pecho". Ve más agentes de policía llegar corriendo. Se acercaron a los dos cuerpos. Otro hombre llegó corriendo y empezó a hacerle la respiración artificial al policía herido. Ninguno nos dimos cuenta de quien era. El viceministro de Exteriores Tobías Ellvwood". 

La parte más dura es cuando narra que "llegó la ambulancia. Llegaron los paramédicos. Atendieron al atacante. Estuvieron varios minutos intentando reanimar al policía. En algún momento asumieron que ya no podían hacer más. Pararon. Al asesino se lo llevaron en una ambulancia. El policía quedó en el suelo. Vi cómo metían su cadáver en una bolsa blanca. Regresé a mi escritorio sin saber muy bien qué hacer. Había comenzado la jornada creyendo que escribiría sobre la sesión de control al gobierno y la he terminado como uno de los testigos de un atentado terrorista. Testigo de la muerte de un policía".

 

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