12 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los tres errores que han colocado a Sánchez en posición de descenso

Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez.

Algunos han sido de bulto y otros más sutiles, pero los errores que Pedro Sánchez va acumulando en estos primeros días de campaña no parecen tener fin

Desde el punto de vista puramente estratégico, el primero y más grave ha sido caer en la trampa de lo que el director de Esdiario ha bautizado con mucho tino como "sondeocracia". El debate a varias bandas con líderes de partidos que todavía no tienen representación parlamentaria le ha colocado, de entrada, en una posición muy complicada.

Hasta que las urnas hablen, Rivera e Iglesias más que candidatos a presidente de gobierno son aspirantes a tener grupo parlamentario en el Congreso, que es el primer escalón que se deben asegurar, más allá de lo que afirmen todas las encuestas. Prestándose a debatir de igual a igual con ellos y con la sustituta de Rajoy, por muy vicepresidenta que sea, Sánchez se ha colocado a sí mismo en un peldaño inferior al que le correspondería como cabeza del todavía principal partido de la oposición, o lo que es aún peor, ha elevado a los rivales a su mismo nivel. Craso en error en cualquiera de los casos.

El segundo fallo garrafal tiene que ver con la imagen. Lo de la corbata estrecha –que parecía una copia de mercadillo de las que luce Rivera– sobre una camisa blanca "pabloiglesiana" combinada con una chaqueta falta de lustre y unos pantalones sin ninguna caída, contribuyeron notablemente a empañar lo mejor que tiene, que es su aspecto de galán de zarzuela, convirtiéndole en una especie de "Mister Potato" al que hubieran vestido con el descarte de los armarios de sus rivales.
En un debate en el que la imagen era una baza importante, el descalabro estético unido a una intermitente sonrisa estilo Pantoja ("dientes dientes, que eso les jode") ayudó muy poquito.

El tercer y último fallo, este clamoroso, ha sido el del mitin de La Coruña. Esa cara desencajada... esa arenga con la carótida a punto de reventar... esos gritos desaforados más propios de un condenado a la hoguera al que las llamas le empiezan a lamer los tobillos que de un fino estratega capaz de mantener la calma en medio de la tempestad... No hay nada más demoledor que parecer desesperado, y eso es lo que parece Pedro Sánchez desde que la "sondeocracia" y la "opinología" se le han puesto de perfil. Tanto es así que hasta el mismísimo Felipe González ha tenido que salir al quite desempolvando la teoría de la pinza que a estas alturas, más que a tesis suena a disculpa.

No sabemos si de aquí al lunes Sánchez tendrá tiempo de hacerse un traje a medida y de tomar la suficiente cantidad de betabloqueantes como para que se le estabilice la tensión, pero o el líder de los socialistas se centra en imagen, en discurso y en temple, o a Rajoy le va a sobrar con dar las buenas noches.

 

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