Actuaciones delictivas en grupo: las manadas

Se repite el modus operandi que tanto preocupa a la sociedad en general. La fiesta, la diversión, el recreo, el descontrol, como medio de engatusar a una persona

En prensa vimos la noticia de que cuatro individuos retienen ilegalmente a una mujer de veinticinco años y que supuestamente la agreden sexualmente durante varios días en Bilbao. La policía autónoma investiga los hechos y se pone en marcha la acción judicial, por lo que, hasta que no se celebre el juicio, tienen la debida presunción de inocencia y habrá que probarlo en juicio oral para saber qué grado de responsabilidad tienen los autores. Lo que nos llama la atención de los hechos denunciados es lo siguiente:

Primero hay una invitación a una fiesta, y segundo, como dato significativo, utilizan unos polvos blancos en la bebida (supuesta droga o medicamento). Además, como tercer elemento, estas personas pueden ser no muy conocidas por la víctima. (No han dicho en los medios qué tipo de droga se trata).

Precauciones. Lo importante que es tener cautela en este tipo de eventos o invitaciones por gente a la que no conoces, o que aún conociéndola pudiera tener malas intenciones. No puedes mantener una firmeza en las decisiones si vas bajo los efectos del alcohol o las drogas si las tomas voluntariamente.

Si  prevalecen las malas intenciones y el engaño, la situación empeora, porque no has sido consciente de que era una trapa. El número de personas ya indica una superioridad sobre la persona que está sola, por lo que es conveniente no meterse en la “boca del lobo”, y ponerte en una situación de indefensión, en la que la supuesta intimidación te limita a seguir las indicaciones para no alterar la agresividad del grupo.

La chica al parecer no tenía familia aquí, lo que dificulta aún más la situación. Una vulnerabilidad latente.

Por otra parte la autoridad judicial puso a un individuo en libertad porque al parecer no estaba en el lugar de los hechos, por lo que finalmente son tres individuos puestos a disposición judicial: dos georgianos y un argelino.

Escuché en televisión sobre este caso que estos individuos, los del piso donde se produjeron los hechos, parece ser que siempre estaban armando bronca, riñas, jaleos, música a altas horas y que provocó que hasta la madre se fuera del piso, unas criaturitas de más de treinta años, que ya no son niños, sino bastante adultos a los que la juerga y el desparrame de diversión no tiene ni horario ni límite. ¿Qué haces como vecino si tienes la mala suerte de dar con este tipo de individuos?

La pregunta que se hace la opinión pública es qué tipo de droga le pusieron a la chica con intencionalidad los sujetos, cuestión obviamente de los investigadores, que tiene más relevancia judicial para determinar los agravantes en su caso, la intencionalidad, el dolo. El hecho concreto es que la chica estuvo parece ser todo ese tiempo contra su voluntad en un lugar cerrado y que, si no llega a avisar a su hermano, no sabemos que podría haber pasado.

Antes de entregarla a su hermano llegan a negociar que la dejan ir si no dicen nada a la policía, según he podido leer en los medios de comunicación.

Independientemente de lo que se juzgue en estos hechos, volvemos nuevamente a ver “engaño” en ciertos individuos como medio para aprovecharse de una situación. Después de caer en la supuesta trampa fuerzan la situación de modo que ya no tienes decisión sobre nada y el número decide cada acto.

Se repite el modus operandi que tanto preocupa a la sociedad en general. La fiesta, la diversión, el recreo, el descontrol, como medio de engatusar a una persona. Después vienen los métodos para que la víctima no escape del control y del acto de dominancia.

Pasar por este tipo de violencia no deja a nadie indiferente y menos aún a una víctima y a sus familiares. Es importante que el derecho penal penalice debidamente a aquellos autores, cooperadores necesarios y cómplices de este tipo de delitos que cada vez están más presentes en nuestra sociedad actual desgraciadamente.

*Oficial de Policía Local y Grupo EmeDDona.

 

 

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