23 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así maniobró Sánchez para sacarle todo el provecho a la muerte de Rubalcaba

Sánchez, con don Juan Carlos y Felipe González, en el velatorio de Rubalcaba

Sánchez, con don Juan Carlos y Felipe González, en el velatorio de Rubalcaba

El presidente en funciones está sabiendo jugar las oportunidades que le está brindando el destino para amarrar el control del PSOE y hacerse fuerte en el poder, según Gregorio Morán.

Una semana después del fallecimiento y los honores de Estado a Alfredo Pérez Rubalcaba, queda mucho más claro que todo este episodio le ha servido a Pedro Sánchez no solo para tratar de asegurarse el control del PSOE, sino también para cimentar su conquista, a toda costa, del poder. Así lo piensa, Gegorio Morán, que describe al detalle en su última columna en Voz Pópuli, la última maniobra del "Gran Sánchez", asistido en todo momento por su asesor, el ínclito Iván Redondo.

La noticia del ictus al exvicepresidente pilló al presidente en Rumanía con socios europeos. "Ahí empieza a trabajar la factoría Pedro Sánchez-Iván Redondo. ¿Un achaque de la edad o la cosa pinta en definitivo? De seguro que es la pregunta que le tenía alerta. Confirmado clínicamente lo que queda para lo inevitable, no hay tiempo que perder, y en verdad que Sánchez no acostumbra a perderlo. Al carajo Bucarest...", escribe Morán.

Ya en Madrid, "la máquina Sánchez-Redondo está en plena actividad, dirige el partido, el Estado y los medios de comunicación que aprovechan para alabar al muerto, al que cubrieron de ignominia hace un par de lunas, y felicitarse de la fraternidad y la hombría de bien del Gran Sánchez. Al tiempo, presión absoluta sobre Ana Pastor, presidenta en funciones del Parlamento, un verso suelto del PP que los descerebrados chicos de Casado, el pollo sin cabeza, y del chico de Murcia que escupe pepitas de aceituna, no saben dónde colocar; como un jarrón chino, pero en este caso cercano a la alfarería de Sargadelos".

Tras forzar que se le rindieran honores de estadista, un hecho inaudito en nuestra democracia, el presidente se convirtió en el centro de los homenajes: "Ni Rey Emérito ni Monarca en edad de merecer: Sánchez asume su papel de anfitrión de Estado, como lo demostró citando a los partidos de la Oposición".

 

Y lo bordó para su exclusivo beneficio, a juicio de Morán: "¡Qué papel, caballeros y damas, qué papel! Si parecía que el Padre de la Gran Comunión, el Viudo del finado, el anfitrión de todas las aflicciones caídas en su hombro fuera Pedro Sánchez y no la digna señora de Rubalcaba que algún día dirá lo que nadie querrá oír. Y la foto, siempre una foto que marca época: el Rey Emérito, Felipe González enjuagando su furtiva lágrima y Él acogiéndolos, en el centro".

 

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