14 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La liga más rara del Barça no evita que Luis Enrique vuelva a dar la nota

El Barcelona, de festejos.

El Barcelona, de festejos.

Quienes entienden de esto del fútbol dicen que nunca antes perdió el Real una liga con tanta calma y el Barcelona ganaba con tan poco entusiasmo. Ha costado a los culés por demérito propio.

Fin al misterio. El FC Barcelona se ha proclamado campeón de Liga y ha conquistado así su 24º título de Liga y el sexto título, segundo consecutivo, en las últimas diez temporadas, ampliando así su dominio en el palmarés más reciente dado que Real Madrid, con tres títulos, y Atlético de Madrid con uno han sido los únicos que han logrado apartar a los blaugranas del campeonato doméstico en este lapso de tiempo.    

Pero ha sido una liga ciertamente agridulce porque prácticamente la tenía ganada en noviembre tras el 0 a 4 del Bernabéu que terminó por finiquitar a Rafa Benítez. Sufrimientos a parte, los culés se han impuesto haciendo los deberes en Granada (0-3) con un magistral Luis Suárez. Ni Messi ni Neymar, el uruguayo ha sido determinante en el último tramo de esta liga. Un triunfo doméstico que se la ha resistido hasta el último minuto a los de Luis Enrique. El futuro del de Gijón, tras su prematura eliminación de la Champions, dependía mucho de esta liga por mucho que traten de disimularlo en los despachos nobles del Camp Nou. 

El Real Madrid, por su parte, hizo los deberes en Coruña y se impuso al Deportivo por 0 a 2, con goles de Cristiano Ronaldo. El de siempre. El Madrid hizo lo que tocaba, vencer y esperar... pero la competición la había perdido hace tiempo. 

Sea como fuere, lo cierto es que ahora es tiempo de celebración. Celebración a medias porque la dirección de club, el Ayuntamiento de Barcelona y la Delegación del Gobierno han aplazado las celebraciones oficiales por motivos de seguridad, dada la concentración de actos en la ciudad Condal (Fórmula Uno y concierto de Bruce Sprinting), pero lo que no era evitable eran las celebraciones espontáneas de aficionados en Canaletas, esas se han producido y en lo comedido no ha ayudado precisamente el técnico blaugrana. Luis Enrique ha llamado, en contra de las recomendaciones, a la fiesta: Al equipo lo he visto muy bien. C0n 0-0 había que tomar más riesgos. Una vez que conseguimos el 0-1, pues había que mantener una estructura que nos permitirá atacar con balón y presionar al rival. Hemos controlado sus transiciones y los balones parados. Estamos muy contentos y que los culés salgan a festejarlo”. 

Sobre la más que previsible fiesta de los jugadores ha dicho:  "Soy un soso. Espero que hagan un fiestón y yo me adaptaré a mis 46 tacos pero me lo pasaré bien. Me acordaré de la gente que nos han apoyado en los malos momentos. La afición está con nosotros pese a cosas que pueden pulular alrededor". 

A partir de este momento habrá que prestar atención a Twitter y a la cuenta oficial, por ejemplo, de Gerard Piqué. Y es que las redes sociales las carga el diablo y las de Piqué, el diablo y él. 

 

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