Juan Vicente Pérez: “Sin Valencia no es posible recuperar el gobierno"

Juan Vicente Pérez Aras

Juan Vicente Pérez Aras

El diputado nacional vaticina la recuperación electoral del PP, tras la elección de Pablo Casado, y apuesta por la fortaleza de "ese bipartidismo imperfecto que algunos daban por muerto".



Juan Vicente Pérez Aras, diputado por Valencia  en el Congreso, forma parte de esas piezas imprescindibles en el buen engranaje de cualquier organización. Un político de recorrido en  la nueva etapa de los populares. La entrevista discurre en mitad de de la ola de calor, en Benissanó, en el Hotel Rioja, negocio familiar que ya está en su cuarta generación. Nacido el 13 de noviembre de 1963, casado con dos hijas, licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Cardenal Herrera, Pérez es uno de los hombres que apoyó a Casado en la Comunitat. 

¿Qué le llevo a la política activa y concretamente al PP?
Un compromiso personal a la hora de plantearme qué podía hacer yo por la sociedad, desde una visión proactiva y participativa. Desde bien joven, bebí de las fuentes del asociacionismo juvenil, deportivo y cultural, además de vivir de cerca el nacimiento de aquella Alianza Popular en mi pueblo y comarca. Tiempos apasionantes que me llevaron a dar un paso adelante, de la mano de Serafín Castellano, conformando grandes equipos en un magnífico ambiente de trabajo en el Ayuntamiento, para seguir transformando la realidad de Benisanó, desde un proyecto político que ha sido determinante en esta tierra.

Según el CIS, la tercera y cuarta preocupación de los ciudadanos son los políticos y los partidos. ¿Alguna culpa tendrán ustedes, los cargos públicos?

Vivimos tiempos difíciles. No un cambio de época, sino una época de cambios. Cambios que se producen a una velocidad de vértigo, que van por delante del propio ritmo de una sociedad que tiene que despertar y salir de su zona de confort. La crisis económica, social e institucional que hemos vivido, abundó en un distanciamiento de los ciudadanos con sus legítimos representantes. Y eso ha tenido un coste evidente, generando una auténtica convulsión política, en la que todavía estamos inmersos. Los políticos somos responsables por potenciar ese distanciamiento, por no haber sabido estar a la altura y haber hecho más pedagogía ante ese ingente volumen de información, muchas veces elaborada desde los laboratorios sociales con un propósito claro y que se ha venido volcando sobre una sociedad que no podía digerirla correctamente.

Hace falta más pedagogía, una mayor cultura política y una buena base educativa, una fórmula imprescindible para evitar la posible manipulación y distorsión intencionada de la realidad que poco ayuda en estos momentos de vuelta al totalitarismo ideológico.


¿Que es para usted la transparencia y el buen gobierno?
El nuevo paradigma que junto al Compliance, está generando una ventana de oportunidad para potenciar mecanismos internos de prevención, gestión, control y reacción, no solo en el mundo empresarial, sino y de manera muy especial en la política, en la gestión de lo público. La corrupción ha llevado aparejada un aumento imparable de una sensibilidad social que demanda un marco ético que junto a las reformas legislativas nos protejan de cualquier mala praxis, que tanto daño nos han hecho como sociedad. Estas palabras que ya forman parte del acervo político desde hace tiempo deben materializarse con mayor contundencia. Deben impregnar toda acción política para que el ciudadano recupere esa confianza perdida. Eso es crucial si queremos avanzar hacia una sociedad cosmopolita. Y ahí, los políticos debemos asumir un mayor compromiso.

¿Cree usted en el éxito de las medidas de la lucha contra la corrupción? ¿Qué opina de los canales de denuncia? Las medidas de prevención de la corrupción ¿para cuándo?
Por supuesto, y además pertenezco a un partido que ha sabido afrontar con valentía un grave problema que nos ha supuesto un coste electoral y un daño reputacional evidente. Un partido donde pasamos de las palabras a los hechos, materializando el Plan de Regeneración Democrática desde el Gobierno del presidente Rajoy. Un Plan que incluía 70 medidas que han demostrado ser el paquete de reformas más ambicioso, completo y eficaz en la lucha contra la corrupción. Eso es una evidencia del compromiso del Partido Popular en la lucha contra la corrupción. Medidas que, como los canales de denuncia, hay que potenciar y proteger. En eso estamos ahora en la Comisión de Calidad Democrática. Lástima que aquellos que tanto claman por estos temas, estén más en lanzar cortinas de humo y hacer política de titulares que en avanzar con medidas efectivas. Y me refiero al bloque que conforman PSOE, Podemos y Ciudadanos en una Comisión que utilizan torticeramente, como así ha quedado evidenciado.

¿El Partido Popular ha hecho todo lo posible para luchar contra la corrupción?
Hemos sido el único partido que ha puesto negro sobre blanco el mayor paquete de reformas para luchar contra esa lacra. Un compromiso claro que asumimos en solitario ante el vacío de aquellos que van dando lecciones. Pero debe ser un compromiso de todos y los hechos demuestran que el postureo en este tema y la desproporción a la hora de tratar los casos, nos llevan por otros derroteros. Hay una manifiesta estrategia por socavar al Partido Popular frente al blanqueamiento de acciones gravísimas en otras formaciones. Solo hay que ver el contubernio de Ciudadanos con el PSOE en Andalucía, por ejemplo. Un juego de doble moral que pone de manifiesto donde está cada cual.

Según el CIS, el PSOE le saca al PP 8 puntos  en apenas mes y medio ¿Tan mal lo estaba haciendo Mariano Rajoy?
Ríos de tinta han corrido desde la publicación del últimos CIS, donde además los propios profesionales y empresas demoscópicas se han puesto de acuerdo a la hora de criticar la “particular” cocina de los datos. Sin lugar a dudas, estamos asistiendo a un momento político excepcional, con un PSOE que ha sabido ganar la mano a Ciudadanos y Podemos. Un momento donde el Partido Popular se ha visto inmerso en un proceso interno tras la salida del gobierno que algunos vaticinaban como su final. Pero la primera fuerza política de España ha vuelto a demostrar esa fortaleza, para tras ese paso atrás, tomar un nuevo impulso para recuperar esa confianza de millones de personas que nos deben llevar a recuperar el gobierno de las instituciones. Porque somos un partido de Gobierno. Es más, creo en la fortaleza de ese bipartidismo imperfecto que algunos daban por muerto. Aunque la debilidad del nuevo gobierno es manifiesta, su estrategia es de fortalecimiento interno de cara a recuperar su pulso electoral en las legislativas. Ellos lo saben, y por eso el Gobierno es un magnífico instrumento para ello. Solo hay que ver y analizar sus decisiones con perspectiva. El calendario electoral de 2019 está ya ahí, y tanto PP como PSOE deben recuperar esos votantes desencantados que optaron por los cantos de sirena de la “nueva” política.

¿Es Pablo Casado la persona capaz para la recuperar la ilusión y los valores  hechos añicos por los casos de corrupción?
Sin lugar a dudas. Estoy convencido de que el proceso interno que hemos vivido nos ha hecho más fuertes y nos ha permitido recuperar esa ilusión tan erosionada. El ambiente empieza a percibirse por las continuas muestras de apoyo de miles de personas que se habían distanciado del proyecto. Ni toda la corrupción ha sido del PP, ni el PP ha sido el responsable de todo ese deterioro institucional. Ha faltado mucha pedagogía al respecto, pero los intereses electorales de la izquierda habían marcado una estrategia de acoso y derribo al PP, como ha quedado demostrado. Nuestro presidente abandera ese movimiento de cambio, con una clara hoja de ruta y un proyecto potente e ilusionante que se sustenta en esos principios y valores que representan a la mayor fuerza política de España y de Europa. Hay que intentar recuperarnos electoralmente y liderar una respuesta constitucionalista frente a los desafíos y amenazas que nos afectan. Y nada mejor que ilusión, renovación e integración, un tridente que ha recargado las baterías políticas del PP. Una vuelta a la política  de ideas, principios y valores que conforman nuestro ADN. Una demanda de millones de españoles que estaban deseando que les diéramos una razón para volver a confiar en el PP.

Bajando “a la terreta” y en tono preelectoral, su partido arrastra  imputados por blanqueo. El candidato para la alcaldía de Valencia se antoja fundamental para lograr un buen resultado.
El acoso político y judicial del PP en nuestra ciudad y nuestra Comunitat ha supuesto un deterioro electoral que a la vista está. Seguimos siendo la principal fuerza política, pese al desgaste reputacional. Muchos compañeros se han visto y siguen inmersos en procesos interminables y otros muchos han ido sido absueltos sin que ello haya comportado un resarcimiento justo, personal y político.

Hemos asumido nuestros errores, pedido perdón y hemos seguido dando la cara frente a aquellos que van dando lecciones y repartiendo carnés de demócratas. Pero el silencio mediático ante sus casos de corrupción es sangrante, y solo faltaba la última decisión del Gobierno respecto a la UCO, que empezaba a ser incómoda en sus investigaciones, que afectaban tanto a Compromís como al PSOE. Sin lugar a dudas nuestra situación electoral es complicada, pero estoy convencido de que podemos armar una candidatura potente para Valencia ciudad. Una candidatura ganadora que sirva de ariete para reconquistar las instituciones en nuestra tierra y romper la dinámica de desgobierno del actual tripartito. Y con los pertinentes cambios y refuerzos en los equipos, la nueva dinámica en la que estamos inmersos y ese espíritu ganador que nos caracteriza, podemos hacerlo. Madrid eso lo sabe. Es consciente de que sin Valencia no es posible recuperar el gobierno tanto de la Comunitat como de España.

¿El liderazgo político y orgánico es fuerte o tiene fisuras?
A nivel nacional ese liderazgo está consolidado, reforzado y con un marcado carácter proactivo
para recuperar esa fortaleza electoral que necesita esta tierra y España. El efecto Casado es un hecho incontestable que ya está teniendo sus efectos positivos y que deben contagiarse al resto de organizaciones territoriales. De ahí que también en el PPCV sepamos sacar una lectura positiva y reforzar los equipos alrededor de nuestra presidenta Isabel Bonig. Estamos en un momento crucial y aquí no podemos prescindir de nadie, todos somos necesarios tanto a nivel regional como provincial. Los errores del pasado no pueden volver a repetirse y debemos ser conscientes de que solo sumando tenemos opciones de ganar. Hay que evitar las divisiones internas que solo han debilitado nuestro proyecto. Valencia, la Comunitat y España necesita un Partido Popular fuerte que haga frente a la agenda rupturista de aquellos que se olvidaron de las personas para atrincherarse en la ideología. Ese es el reto y la oportunidad que no podemos desaprovechar.

Al respecto de la pregunta sobre el  descrédito en la ¿Cuánto gana  como diputado nacional por todos los conceptos? No me diga solo el salario, ¿su última nomina, de cuánto fue? 
Mi última nómina (julio), que está disponible en la web del Congreso, desglosada por conceptos: Asignación Constitucional Diputados: 2.891,75. Indemnización ejercicio función: 1.874,34 Gastos de representación. Vicepresidente Comisión: 1.075,44 Atrasos Enero – Junio: 409,36. Atrasos Enero - Junio (Indemnización): 193,41. En total, 6.444,30 €, a los que se les aplica una retención del I.R.P.F. del 25,79% (1.128,71 €), lo que hace un líquido a percibir de 5.315,59 €. Y no tengo piso en Madrid. Me pago mi alojamiento en un hotel como la inmensa
mayoría de mis compañeros.

 

Comenta esta noticia
Update CMP