07 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ignacio Camacho detalla cómo lloró Susana Díaz en un encuentro con Pedro Sánchez

El articulista pronostica un endurecimiento de la "estrategia de tensión", desvela cómo trató a Susana Díaz y traza un demoledor perfil del presidente herido por su tesis.

¿Es despiadado Pedro Sánchez? Eso sugiere el articulista de ABC  Ignacio Camacho, también comentarista en el programa de Carlos Herrera en COPE, y así lo explica en un largo análisis político de la figura del presidente, de cómo gestionó su caída en el PSOE, de cómo ajustó luego cuentas con Susana Díaz y de cómo, presumiblemente, reaccionará ahora tras sufrir daños quizá irreparables por el escándalo de su tesis doctoral.

"Nadie, ni siquiera sus ayudantes más estrechos, termina de saber por dónde romperá en cada momento una personalidad que bajo la grata sonrisa esconde un temperamento lobuno, helado, pétreo. Quizá sea el único político que ha logrado engañar al cazurro y desconfiado Rajoy, todo un récord", escribe.

 

Y sigue: "El escándalo de la tesis lo ha sacado de quicio, pero no lo ha desestabilizado. Aunque es consciente de que está sufriendo un grave estrago reputacional, y de que hasta los medios internacionales se han hecho eco de la polémica del plagio, no está dispuesto a permitir que la oposición saque rédito del daño. Su relación con Albert Rivera, que fue el que lo arrinconó por sorpresa en un hábil brinco parlamentario, ha entrado en un clímax agrio; los diputados de Cs sostienen que llegó a amenazarlos. Lo hiciese o no de palabra, el martes en el Congreso su gesto era hostil, tenso, esquinado".

 

Tras verse con Sánchez, Díaz se encerró a desahogarse en un lavabo y al salir, más o menos recompuesta, dio a los suyos la orden de retirarse"

 

Resulta especialmente impactante cómo reconstruye Camacho la reunión entre Sánchez y Susana Díaz cuando el primero logró al fin conquistar la secretaría general del PSOE, tras ser descabezado por intentar un pacto con los independentistas que, meses después, le aupó a La Moncloa.

El relato

"La mañana en que salió llorando de su breve entrevista con Pedro Sánchez, en el último congreso federal del PSOE, Susana Díaz acabó de comprender el carácter del hombre que la había batido con el voto de las bases. Fue una reunión corta, seca, hosca, desagradable, en la que el recién elegido secretario general mostró a la presidenta andaluza su cara más agria y su resolución más tajante. Una versión afilada, desabrida, del «vae victis» cesáreo tras la que Díaz se encerró a desahogarse en un lavabo y al salir, más o menos recompuesta, dio a los suyos la orden de retirarse".

Y finaliza con una inquietante premonición: "Se aproxima un giro a la izquierda, una estrategia de tensión que acentúe el frentepopulismo para cohesionar el voto contra unas «derechas» cuyos dos partidos van a pasar de la condición de adversarios a la de enemigos".

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