25 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Gistau fulmina a Teresa Rodríguez con un giro de guión que rompe Podemos

El giro de guión ha dejado a Teresa Rodríguez in albis...

El giro de guión ha dejado a Teresa Rodríguez in albis...

La política no es ajena al fenómeno "cultural" que revienta la sociedad en los últimos años, pero a la "Gente Verdadera" de Podemos les ha hecho polvo y ahora a ver cómo arreglan la pifia.

Es una realidad del momento que vivimos de la que este jueves David Gistau se hace eco en su columna de El Mundo: "Es difícil integrarse en la conversación de una cena si no se está en la pomada de las tres o cuatro series del momento".

Y la "política no es ajena a este fenómeno" por varios motivos: "Porque saca tajada de cualquier cosa donde detecte un interés popular" y porque la "política contemporánea parece estar ocupada en gran parte por personas que se han formado viendo series y no saben apenas nada más".

Porque según señala Gistau con mucha ironía, señala que "a la Gente Verdadera no se la representa oliendo a colegio de pago sino construyendo una impostura obrerista".

A su juicio, el momento que mejor define a la generación de las series ocurrió cuando Pablo Iglesias regaló una al Rey Felipe para que le ayudara a comprender qué es ser rey... El periodista no sabe qué le resulta más gracioso, si la "suposición de que un rey con siglos de tradición detrás necesita que le explique qué es ser rey un falso revolucionario proletario que entonces aún tenía escondidas las aspiraciones pequeño-burguesas de ascenso social hasta el hito del chalet" o que "habiendo literatura e historia disponibles, Iglesias pensara que lo más útil era una fantasía de zombis y dragones como Juego de tronos".

En conclusión. Es posible que Don Felipe "envidie a su padre haber convivido con adultos". 

Pero hay consecuencias aún peores en Podemos y alrededores. Por ejemplo, Gistau no ha podido evitar compadecerse "de todas esas candidatas feministas que basaron su personaje electoral en la semejanza con la Khaleesi, de pronto revelada como una genocida dictatorial. ¿Qué hacemos ahora, Teresa Rodríguez, con todo esos carteles que habrán costado un dinero?", se pregunta con no poca retranca. 

No es de extrañar, concluye, que a circulen "hasta teorías maravillosas acerca de que el patriarcado ha ordenado la desacreditación de ese personaje agitador de meetoos". 

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