30 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Lisboa, ciudad maldita para el Atleti

Joao Félix

Joao Félix

Los germanos hacen historia en Europa y la del Atleti, desgraciadamente, vuelve a repetirse. Una vez más y en el peor escenario posible: Lisboa, maldita para los rojiblancos.

Otra noche europea cruel para el Atlético de Madrid. Lo cierto es que no mereció más de lo que terminó siendo el partido.

El mejor momento de lo rojiblancos fue la primera parte. Y eso que se tuvieron que conformar con que el Leipzig solo llegase con verdadero peligro en una ocasión. El resto del juego se desarrolló más cerca del área del Atleti que de la de los germanos, aunque la gran ocasión fue de Ferreira Carrasco. También es cierto que los rojiblancos reclamaron un penalti a Saúl, pero Marciniak y el VAR consideraron que el contacto con el portero del equipo alemán no era suficiente. 

Con todo ello, la verdad es que la buena noticia para los del Cholo fue que no recibieron ningún gol en los primeros 45 minutos.

Muy diferente fue el inicio de la segunda parte. En el resultado, porque no en el juego. El Leipzig se adelantaba con un gol de Dani Olmo de cabeza tras una gran jugada colectiva. Fue entonces, con el conjunto de Nagelsman ya por delante, cuando Simeone se acordó por fin de Joao Félix.

Cada balón que tocaba el portugués aportaba criterio al juego rojiblanco, tanto si se trataba de superar al rival como si se trataba de asociarse con un compañero. Precisamente de una combinación con Costa cuando el hispanobrasileño estaba a punto de abandonar el campo salió el penalti.

Joao, consciente de que era el único que tiraba del carro, pidió tirarlo y lo marcó. A partir de ahí, el técnico del equipo alemán movió mejor el banquillo que el Cholo. El Atleti, falto de fuerzas, no daba síntomas de poder remontar el partido. El Leipzig, gracias a un tiro de Adams que revotó en Savic y engañó a Oblak, se volvió a poner por delante.

Los germanos hacen historia en Europa y la del Atleti, desgraciadamente, vuelve a repetirse. Una vez más y en el peor escenario posible: Lisboa, maldita para los rojiblancos.

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