02 de diciembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El llorado Calleja recibe el premio que más le hubiera enorgullecido recoger

El periodista José María Calleja, recientemente fallecido por coronavirus.

El periodista José María Calleja, recientemente fallecido por coronavirus.

Las víctimas de ETA, por las que tanto trabajó y por cuya defensa asumió tantos riesgos, conceden su galardón al periodista, prematuramente fallecido víctima del Covid.

Quienes le conocían saben bien que este premio ahora recibe a título postumo, a José María Calleja le hubiera llenado de felicidad recibirlo en vida. Esa vida que, como tantas otras, el Covid le arrebató prematuramente.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, ha decidido conceder su XIX Premio Internacional al periodista vasco, fallecido el pasado 21 de abril, en reconocimiento a su "dedicación profesional y personal a defender los derechos de las víctimas del terrorismo". El acto de entrega del galardón se celebrará el sábado 3 de octubre en el Palacio de Miramar, en San Sebastián, y contará con la asistencia de amigos y familiares de Calleja.

 

La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha destacado que "es mucho lo que las víctimas del terrorismo en general y las de Covite en particular" le deben al periodista. "Queremos mostrar públicamente nuestra gratitud por su labor y por habernos acompañado en tiempos muy difíciles", ha señalado.

Ordóñez ha destacado que "desde los micrófonos radiofónicos, las pantallas de televisión y los artículos periodísticos", Calleja "se significó en contra del terrorismo de ETA en una posición de minoría absoluta".

 

 

"Perteneció al reducido grupo de ciudadanos que se manifestaban pública y abiertamente en contra del terrorismo cuando nadie lo hacía y sin haber sido víctima directa de ETA", ha recordado, al tiempo que ha resaltado que "su oposición al terror sería lo que, con el tiempo, lo convertiría en potencial objetivo" de la organización terrorista.

Calleja estuvo ligado a Covite y a quienes lo integran desde antes de que se fundara el colectivo, ya que se involucró en las primeras iniciativas pacifistas comandadas por Cristina Cuesta, hija de Enrique Cuesta, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas el 26 de marzo de 1982, y fundadora de esta asociación.

"Fue uno de nuestros más fieles amigos y referentes. Nos defendió cuando nadie lo hacía, cuando en Euskadi las víctimas estábamos condenadas al silencio y al ostracismo social tras el asesinato de nuestro familiar. Utilizó el altavoz que le proporcionaba su condición de periodista para darnos voz y defender nuestros derechos", ha subrayado Consuelo Ordóñez.

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