26 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La guerrilla de Podemos, el brazo "armado" para derribar a Isabel Díaz Ayuso

Pablo Iglesias, en el Senado

Pablo Iglesias, en el Senado

No usan la fuerza, pero son agresivos: el líder de un partido y vicepresidente del Gobierno se sirve de las peores herramientas para dañar a un rival en un momento terrible.

 

Desde que el antiguo abogado de Podemos denunciara, entre sollozos ante el Juez, la existencia de una guerrilla creada por Pablo Iglesias para destruir a todos los opositores, tanto internos como externos, del nuevo partido comunista español, me vino a la memoria la frase de Stalin: “La violencia es el único medio de lucha, y la sangre el carburante de la historia”.

Terrible frase que sin duda la tienen muy presente los neocomunistas de Unidas Podemos. En los últimos años, han creado una máquina de picar carne que se nutre de radicales antisistema que no dudan en intentar anular socialmente a la persona que es señalada por sus dirigentes.

En la actualidad, estamos presenciando como la guerrilla se está movilizando tanto en las redes sociales como en la calle contra la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, por el mero hecho de haberles hecho frente y expulsarlos de una comunidad en la que ansían gobernar para destruir las ideas de libertad tanto económica, social y personal que tanto odian.

Es la misma táctica que emplearon para destruir social e incluso físicamente a la gran alcaldesa valenciana que fue Rita Barberá, esta guerrilla emplea métodos de matones sin escrúpulos siguiendo las consignas de sus líderes.

Estamos presenciando como el insulto es su manera de desenvolverse en las redes sociales y manifestaciones callejeras tal como lo expresó públicamente Pablo Iglesias cuando afirmó que había que “naturalizar el insulto”, realmente fue una orden dada a su guerrilla desde la Moncloa, el día 7 de julio pasado, en una comparecencia en la que se dedicó a atacar a periodistas y a políticos que consideraba contrarios a Podemos, y que no se sometían a sus directrices autoritarias .

 

Realmente, la existencia de un brazo violento patrocinado por un partido político, más si está en el Gobierno, debe de alarmarnos como sociedad libre y no dejar que esta conducta sea tomada por la opinión pública con cierta indiferencia porque, en un momento dado, puede comenzar a picar carne de cualquiera que se oponga a las ideas liberticidas propias de estos grupos radicales.

Me estremeció oír al abogado José Manuel Calvente denunciar como no se atrevía a salir de casa por puro miedo, y como temía por su vida y la de su hija  tras enseñar mensajes de Twitter amenazantes e intimidatorios con frases como: “vigila tu integridad física” o con amenazas veladas de que podía “suicidarse”.

 

 

Estos grupos radicales están deseando incendiar las calles y han escogido a Madrid como inicio de su guerrilla , pero no hay que olvidar que la capital solamente es el laboratorio de su radicalidad; posteriormente  irán  atacando diversos objetivos en el resto de España, con el último propósito de lograr un cambio de régimen constitucional y la caída de la monarquía, como ha reconocido hace unos días Pablo Iglesias.

Nunca hemos de bajar la guardia ante esta guerrilla bolivariana, porque hemos podido comprobar cómo actúan de forma organizada e inmisericorde. Sin miramiento alguno utilizan las redes sociales, con los famosos “Pásalo” que conocemos muy bien desde los días posteriores a los atentados de Atocha, y que han servido para convocar las protestas en la Puerta del Sol durante los días pasados contra la restricción de movimientos en algunas zonas de Madrid.

50.000 muertos

Olvidando que en Palma de Mallorca se ha limitado también en algunos barrios, que en la provincia de Valencia se ha confinado la localidad de Beniganim o que la letalidad del virus es más alta en Castilla La Mancha o en La Rioja que en la Comunidad de Madrid, lugares en los que gobierna la izquierda.

Pero lo más indignante es que no se han movilizado por la muerte de más de 50.000 españoles o por la carencia de medios de protección para los que luchan contra la Covid-19. La realidad no importa a esta guerrilla mediática: solo que comience a funcionar la máquina de picar carne contra  Díaz Ayuso

 

Comenta esta noticia