Acolchado de paja de arroz para combatir la erosión de terrenos quemados

Recogida de paja de arroz

Recogida de paja de arroz

El uso de la paja de arroz como acolchado, para evitar erosión en terrenos quemado, puede ser una alternativa sostenible a la quema indiscriminada que se lleva a cabo en la Albufera.

La Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural junto con el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) pretende incluir la paja de arroz en actuaciones de restauración de zonas quemadas para evitar la degradación y los procesos de erosión y pérdida de suelos. El proyecto consiste en fijar la paja y extender restos de podas o desbroces para acumular ramaje encima y evitar, así, pérdidas por el efecto del viento.

En la cuenca mediterránea cada vez se dan con mayor frecuencia circunstancias climáticas que favorecen la degradación de los suelos. Por un lado, el propio clima mediterráneo, cálido y con precipitación relativamente baja, pero muy variable de un año a otro, incluso con episodios de lluvias torrenciales por gotas frías o DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que pueden producir tormentas muy intensas, mucha escorrentía superficial y perdidas por arrastre, y por otro lado, períodos de sequía grave y aguda que también afectan negativamente a las condiciones de los terrenos. La erosión no sería tanto un proceso continuo, como intermitente, pero con grandes picos, ayudado por el uso agrícola durante muchos años que ha favorecido la pérdida de materia orgánica.

En una investigación internacional de 2016, en la que han participado entre otros, expertos de la Universidad de Sevilla y de la de Valencia, analizaron el efecto de un acolchado de paja de cebada sobre la pérdida de agua y sedimentos en suelos de viñedo frente a episodios de lluvia intensa y poco frecuente, obteniendo que disminuía rápidamente tanto la formación de escorrentía como la cantidad de partículas de suelo que se desprenden por efecto de las gotas de lluvia, reduciendo las tasas de erosión un 78% a un coste económico bajo. Los investigadores compararon la erosión producida en suelos sin protección con la de suelos bajo acolchado de paja de cebada y calcularon la tasa de aplicación teniendo en cuenta el coste económico de la compra, transporte y aplicación del material, que debía ser rentable para el agricultor.

La aplicación de acolchados de paja es muy sencilla y barata, y es útil para todo tipo de suelos cultivados. En general, es una práctica muy beneficiosa ya que el acolchado favorece tanto la fertilidad física como química del suelo, y además contribuye a reducir el riesgo de contaminación de superficie y acuíferos.

En zonas quemadas, la distribución de acolchados de residuos vegetales en superficie (paja u otros restos triturados de poda, o de madera quemada) como cubierta protectora podría también ser una aplicación útil en aquellas zonas donde puede haber un elevado riesgo erosivo, por lluvias torrenciales, altas pendientes o tipo de suelo. En estas condiciones, es importante proporcionar de forma rápida una cubierta vegetal que ayude a controlar los procesos de erosión. Sin embargo, es necesario conocer cuándo aplicarlo, dónde y en qué cantidad. Además de menos rentables, cantidades excesivas, mal utilizadas o materiales inadecuados pueden producir efectos no deseados.

En general, tanto por compatibilidad, como por coste suele ser preferible utilizar materiales del propio monte, particularmente el triturado de restos quemados, pero en determinadas condiciones el uso de la paja de arroz podría contribuir a encontrar una alternativa económicamente sostenible a la quema indiscriminada que se ejecuta con polémica en el Parque Natural de la Albufera de Valencia.

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