18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El doble juego del PSOE con Cataluña, una irresponsabilidad que delata a Sánchez

Es incompatible amenazar con el 155 y rechazar una moción de censura contra Quim Torra. Si alguien es sospechoso de decir y hacer lo uno y lo contrario con Cataluña, ése es Sánchez.

 

 

En una jornada de estruendoso pinchazo del independentismo, que ha logrado agotar a los propios soberanistas y sufrió un plantón tremendo en el aniversario del 1-O, el verdadero foco de atención ha estado en el PSOE, protagonista de un doble juego lamentable consistente en sostener posiciones distintas según dónde se expongan.

De un lado, el renovado constitucionalismo de Sánchez, que siempre aparece en las vísperas de unas votaciones, le llevó a esgrimir la aplicación de un nuevo 155 incluso estando en funciones, que es tanto como decir justo antes de acudir a las urnas.

Pero de otro, su delegado en Cataluña, el siempre adaptable Miquel Iceta, se negó a respaldar una moción de censura contra el agitador Quim Torra, que de nuevo lanzó un mensaje de rebelión desde la Generalitat, incompatible con la ley y desde luego con las obligaciones de un presidente autonómico.

Soplar y sorber

No se puede soplar y sorber a la vez, por mucho que la costumbre endémica de Sánchez de hacerlo pueda confundir a la opinión pública: en solo quince días pasó de reclamar el endurecimiento del delito de rebelión en el Código Penal a ganar una moción de censura con el voto de todo el independentismo, en un precedente que pone en solfa ahora su españolismo sobrevenido.

Es incompatible amenazar con el 155 y sostener a Torra, pero si alguien ha cuadrado este círculo en incontables ocasiones ha sido Pedro Sánchez

Si los socialistas no tienen el mismo discurso en Madrid y Barcelona, hay que poner en cuarentena todo lo que diga el aspirante socialista, acostumbrado a adaptar sus principios y discursos a sus intereses y circunstancias, y no a las necesidades del país que preside o aspira a presidir.

Que Cs haya puesto la moción de censura a Torra para intentar recuperar el pulso  en Cataluña, algo debilitado tras la marcha a Madrid de Inés Arrimadas, no significa que no sea oportuno intentar relevar a un dirigente más cercano al golpismo que a la institucionalidad para que, al menos, se escuche en el Parlament una voz alternativa al soberanismo.

Los precedentes de Sánchez

Así lo entendió el PP, respaldando la propuesta, y así lo rechazó de inmediato el PSOE apelando a que, si bien no quiere a Torra, tampoco a Lorena Roldán, la candidata instrumental de una moción que en ningún caso prosperaría y tiene simplemente un apreciable valor simbólico.

Es incompatible amenazar con el 155 y sostener a Torra, pero si alguien ha cuadrado este círculo en incontables ocasiones ha sido Pedro Sánchez. Por eso no hay que fiarse de su discurso ni de la amplitud de la bandera de España que saca del armario cada vez que se convocan Elecciones. Si hay alguien capaz de sostener una cosa y hacer la contraria, ése es el líder socialista.

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