17 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pablo Casado se refuerza tras un primer año tumultuoso y convulso

 

 

Pablo Casado ha adaptado la dirección del PP a sí mismo, lo que culmina un largo y complejo período de asentamiento del partido para moldearlo a su imagen y semejanza. Tiene un indudable mérito interno haber logrado, en apenas doce meses, sustituir a Mariano Rajoy tras un pulso que venció a dos pesos pesados como Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal.

Y lo tiene también haberlo hecho integrando, en una primera fase, a representantes de todas las sensibilidades para reunir a las distintas familias en una única encabezada por él. Que en ese viaje hayan primado las cuestiones internas explica también por qué, en las externas, el PP no ha logrado el mismo resultado.

Demasiados problemas juntos

Experimentar a la vez la catarsis de un cambio de época en el partido, el trauma de la pérdida de poder, la fractura en tres del electorado tradicional del centroderecha y el auge de una izquierda distinta a todo lo conocido antes por su falta de límites y su codicia; no es sencillo de gestionar.

Casado ha sobrevivido a un año estrepitoso para el PP y sale ahora reforzado para medirse al PSOE de tú a tú

Pero es obvio que la introspección del PP en sus asuntos internos, le ha restado durante un tiempo fuerzas para medirse a un Sánchez incomprensiblemente crecido, entre otros factores, por la debilidad de los populares y el  entre éste, Ciudadanos y Vox: esa disputa, aun sin resolver, les ha hecho fallar con estrépito ante sus propios votantes, mayoritarios pero mal encauzados en las instituciones.

Más allá de eso, Casado se ha ganado el liderazgo del PP a fuer de sobrevivir a tantos órdagos simultáneos, y la prueba de su madurez ha sido la remodelación de la dirección del partido: más allá de que gusten o no los que vienen y los que se van, es un gesto de autoridad que refleja una posición de fuerza indispensable, a su vez, para controlar al Gobierno -si alguna vez se conforma- o para pelear con él en las urnas de tú a tú. 

Una oposición fuerte

Y lograr esa posición es bueno para Casado, sin duda, pero también para el PP y por extensión para España. El equilibrio entre Gobierno sólidos y oposiciones fuertes es indispensable en una democracia solvente, y la del joven dirigente ya está en la línea correcta para ejercer en cualquiera de ambas posiciones.

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